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=?iso-8859-1?q?(IV=C1N):_RENOVANDO_TU_MENTE?= Posted on: Sun, 17 Jun 2007 00:53:20 +0000 (UTC)


S=E1bado, 16 de Junio, a=F1o 2007 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoam=E9rica


(Este Libro fue Escrito por Iv=E1n Valarezo)


(=A1FELIZ D=CDA DEL PADRE 2007, EN TODAS LAS FAMILIAS DEL MUNDO ENTERO!

Que el padre de familia crea a su Dios y a su salvador celestial, el
Se=F1or Jesucristo, para que entonces su hijo crea en su padre y en un
futuro mejor para ellos mismo, para la familia, para la naci=F3n y para
la humanidad entera.

=C9sta es la historia cl=E1sica de un =FAnico hijo que crey=F3 en su padre =
de
todo coraz=F3n y hasta la misma muerte, tambi=E9n:

Entonces le pregunto Isaac a su padre Abraham: --Padre, =BFa donde
vamos? Abraham le respondi=F3: --Vamos al sacrificio de la ma=F1ana.
Tenemos que sacrificar un cordero para el SE=D1OR. Pues =E9l mismo me lo
ha ordenado, y debo hacerlo, cuando antes mejor. Y t=FA mismo tienes que
venir conmigo, al lugar del sacrificio, el cual el SE=D1OR nos mostrara,
cuando lleguemos a =E9l. Entonces los dos caminaban juntos hacia el
lugar del sacrificio, el cual no conoc=EDan, sino s=F3lo el SE=D1OR. (=C9ste
es el camino eterno del Mes=EDas que nadie conoce, s=F3lo el Esp=EDritu
Santo de Dios, en el coraz=F3n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de
toda la tierra.) Despu=E9s de haber caminado por un largo rato, llegaron
al lugar del sacrificio. Era un monte alto de la regi=F3n, se llama
Moriah. Abraham lo vio, y el SE=D1OR le dijo: --Ah=ED est=E1, en la cima del
monte, el lugar del sacrificio; sube al =E9l con tu =FAnico hijo, le dijo
a Abraham. Y Abraham obedeci=F3 a Dios, cogiendo a su =FAnico hijo camino
hacia la cima del monte con =E9l. Y por el camino, casi ya llegando a la
cima del monte, Isaac le pregunta a su padre: --Padre, he aqu=ED vamos
solos hacia el lugar del sacrificio, pero =BFd=F3nde est=E1 el cordero para
el holocausto? Abraham mirando a su hijo, y con gran tranquilidad en
su coraz=F3n, le respondi=F3: --Dios mismo proveer=E1 el cordero, para el
sacrificio. Isaac miro en su derredor, pero no ve=EDa a nadie, ni menos
al cordero para el sacrificio. Isaac s=F3lo ve=EDa zarza por delante y
=E1rboles distantes en su derredor tambi=E9n. De pronto, Isaac le pregunta
a su padre: --Padre, no veo el cordero, ni tampoco la le=F1a para el
sacrificio, el sacrificio que les vas a hacer a nuestro SE=D1OR sobre la
cima de =E9ste monte. Y le respondi=F3 a su hijo, dici=E9ndole: --No te
preocupes, hijo m=EDo, el SE=D1OR nos proveer=E1 de todo, si seguimos
confiando en =E9l, tal como nos lo ha prometido. Llegaron a la cima del
monte, y Abraham preparo el lugar del holocausto con su le=F1a. Luego
cogi=F3 a su =FAnico hijo Isaac y lo at=F3 sobre la le=F1a del sacrificio,
para ofrecerlo con su sangre al SE=D1OR del cielo y de toda la tierra.
Cuando estaba todo listo, Abraham saco su daga y la alzo sobre su
hijo. Isaac asustado se quedo quieto, sin moverse ni decir nada a su
padre que lo iba a matar, para derramar su sangre sobre el altar, que
Dios mismo le hab=EDa ordenado llevarlo acabo en aquel lugar y con =E9l
mismo delante de su presencia santa. Y cuando Abraham comenz=F3 a dejar
caer su daga sobre su hijo, como sol=EDa hacer con los corderos que
hab=EDa sacrificado para el SE=D1OR en todos los d=EDas de su vida y hasta
aquel mismo d=EDa, entonces se oy=F3 una voz audible desde el cielo. Y la
voz era la del =E1ngel del SE=D1OR y le dec=EDa a Abraham: --Det=E9n tu man=
o,
no mates con tu daga a tu =FAnico hijo. Con esto que has hecho, ya se
que amas y obedeces a tu Dios, en todo lo que te pida hacer para =C9l.
Al instante Abraham desisti=F3 de su obra, descanso y suspiro de
tranquilidad en su coraz=F3n y en todo su ser, tambi=E9n; pues, ya no
tenia que matar a su =FAnico hijo para el SE=D1OR, como estaba dispuesto
hacer en aquella ma=F1ana gloriosa para Dios y para la humanidad entera.
Entonces Abraham miro en su derredor y ah=ED ve=EDa un cordero detr=E1s de
=E9l, el cual estaba trabado entre las ramas de =E1rboles secos, como los
=E1rboles secos y sin vida de Ad=E1n y Eva, que luego serian cortados en
dos palos, para recibir con clavos al Mes=EDas del para=EDso y de la
tierra, el Hijo de David, =A1el Cristo! Despu=E9s de haber ofrecido el
carnero sobre el altar, en lugar de su =FAnico hijo Isaac, entonces
comieron de =E9l. Al terminar de comer y de beber, el =E1ngel del SE=D1OR le
volvi=F3 a hablar por segunda vez, desde el cielo, a Abraham. Y le dijo:
--As=ED dice el SE=D1OR a Abraham, como no me has negado a tu =FAnico hijo
sobre el altar que yo mismo escog=ED, para el holocausto sobre de la
cima del monte, entonces he jurado por mi mismo, que te bendecir=E9
grandemente, pues, ser=E1s padre de muchas naciones, en toda la tierra,
para siempre. Tu descendencia ser=E1 como las estrellas del cielo y como
la arena del mar, que por su n=FAmero y grandeza no se pueden contar.
Ellos poseer=E1n las ciudades de tus enemigos, para siempre. Y en tu
descendencia ser=E1n benditas las naciones de la tierra, porque
obedeciste a mi voz, cuando te llame para hacer el bien, y dejaste el
mal a un lado. En =E9ste d=EDa, y sobre el Monte Moriah, nuestro Padre
Celestial mismo, con su =C1ngel Celestial y Predilecto del cielo,
posiblemente era el mismo Mes=EDas quien le hablaba a Abraham desde el
cielo, para detener su mano, para que no matase a su =FAnico hijo,
Isaac, profetizo para el mundo entero: la muerte posterior de su Hijo
amado, =A1el Mes=EDas! Es decir, que su Hijo amado, el Hijo de David,
morir=EDa por la humanidad entera, sobre la cima del Monte, la roca
eterna, en las afueras de Jerusal=E9n, en Israel, para cumplimiento de
la Ley y el fin del pecado y del =E1ngel de la muerte, en la vida de
cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera. Y luego as=ED,
entonces empezar una nueva vida eterna, en la vida de su =C1rbol de
vida, su Hijo amado, crucificado por todos y para todos, para luego
levantarse de entre los muertos del coraz=F3n de la tierra, con las
tablas de la Ley cumplida y honrada infinitamente para Dios y para la
nueva vida eterna, del nuevo reino celestial. Porque la nueva vida
eterna no pod=EDa empezar jam=E1s, sin la Ley de Dios y de Israel. Es
decir, que la nueva vida de la humanidad entera, sin el fin del
pecado, la muerte de Lucifer y de sus seguidores, como sus =E1ngeles
ca=EDdos, el =E1ngel de la muerte y la gente de gran mentira, no pod=EDa
empezar en el cielo, como La Nueva Jerusal=E9n, llena de la gloria de la
Ley Infinitamente honrada, para la eternidad. Entonces como el gran
rey Mes=EDas, el Hijo de David, ya cumpli=F3 la Ley, levant=E1ndola en el
Tercer D=EDa, de entre las profundas tinieblas del coraz=F3n de la tierra,
hacia los lugares m=E1s brillantes y gloriosos del cielo, entonces tu
nueva vida infinita puede empezar en ti, hoy mismo, mi estimado
hermano y con tu familia, para nunca m=E1s abandonarte. =A1Am=E9n!

Cr=E9ele a tu Dios y a su Mes=EDas, su Hijo amado, y veras la luz de la
vida eterna y no las tinieblas de siempre o de la muerte del hoyo de
la tierra o del fuego eterno del m=E1s all=E1.

=A1FELIZ D=CDA DEL PADRE 2007 A TODOS, EN TODAS LAS FAMILIAS DEL MUNDO
ENTERO!)

RENOVANDO TU MENTE

Despu=E9s de haber pecado tanto en esta vida, entonces es justo que
tengamos que renovar nuestras mentes, para darle paso a las cosas que
agradan a Dios y a su Ley Sagrada, la cual ha escrito en nuestros
corazones, seg=FAn fueron sus promesas en el pasado a los antiguos, por
ejemplo. Porque es necesario que nuestras mentes est=E9n limpias, por
los poderes sobrenaturales del esp=EDritu del nombre y de la sangre del
pacto eterno del Se=F1or Jesucristo, para que entonces cosas mayores y
mejores puedan comenzar a subsistir en nuestras vidas, en vez del
pecado, para bien de nuestras vidas y sobre todas las cosas, para
gloria de Dios, por supuesto.

Porque con un esp=EDritu rebelde a Dios y a su Hijo amado, entonces no
podremos jam=E1s leer las tablas de la Ley de Dios y de Mois=E9s, como el
esp=EDritu terrible del vaticano y su gente, por ejemplo, para honrarla
y para exaltarla como es debido en nuestros corazones y en nuestras
mentes, sino que seguiremos haciendo lo de siempre. Y esto es
quebrant=E1ndola, humill=E1ndola y deshonr=E1ndola, a pesar de que leamos
sus preceptos y sus reglamentos perfectos, con un coraz=F3n y con un
esp=EDritu equivocado en nosotros, de las leyes escritas en contra de
toda adoraci=F3n a =EDdolos, e im=E1genes de talla, violencia, mentira,
maldad, robos y dem=E1s formas de pecar y ofender al Dios de la Ley
Celestial.

Por eso, estamos llamados por nuestro Padre Celestial ha renovar
nuestras mentes y corazones con un esp=EDritu nuevo y noble, creado por
=C9l mismo, nuestro Dios, para que vivamos d=EDa a d=EDa conforme a la mente
del Se=F1or Jesucristo, no s=F3lo en la tierra, sino tambi=E9n en la nueva
vida venidera del nuevo reino de los cielos. Y esto es algo posible
con Cristo, en la vida de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la
humanidad entera, si tan s=F3lo confiamos en nuestro Dios y, a la vez,
actuamos con buena fe y con buena voluntad en nuestros corazones, para
superar nuestra vida en la tierra y en el para=EDso tambi=E9n, para la
nueva eternidad venidera.

Y s=F3lo as=ED, ya no cometamos jam=E1s los errores terribles de los =E1nge=
les
ca=EDdos, como Lucifer, por ejemplo, en el cielo o como Ad=E1n y Eva en el
para=EDso, del ayer y de siempre. Porque en la vida celestial y delante
de Dios no podr=E1 jam=E1s prevalecer un esp=EDritu de error, como el que
recibi=F3 Ad=E1n en el para=EDso, en el d=EDa que crey=F3 a su esposa Eva,
cuando le daba de comer del fruto prohibido, para causarle su muerte y
la de sus descendientes por doquier, en el para=EDso y en la tierra.

Por lo tanto, en el para=EDso y as=ED tambi=E9n en el nuevo reino de los
cielos prevalecer=E1 por siempre s=F3lo el esp=EDritu de vida y de salud
eterna del =C1rbol de la vida, el Mes=EDas, el Hijo de Dios, y m=E1s no el
esp=EDritu de error del fruto prohibido del =E1rbol de la ciencia, del
bien y del mal. Porque en la nueva vida celestial, la manera en que
pensamos, hoy en d=EDa, por ejemplo, no prevalecer=E1 ni por un solo
instante delante de Dios, ni en ning=FAn lugar de toda la tierra sagrada
del reino de los cielos, porque s=F3lo el esp=EDritu de vida y de salud
eterna, del =C1rbol de la vida, predominar=E1 infinitamente en el cielo.

Y tiene que ser as=ED con todo hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la
humanidad entera, como siempre ha sido con cada =E1ngel del reino de los
cielos, desde el d=EDa de su formaci=F3n por la palabra y por el nombre de
Dios y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo. Porque s=F3lo el Esp=EDritu de
vida y de salud infinita del Se=F1or Jesucristo ha de predominar en toda
vida celestial del nuevo reino venidero, para que el pecado de Lucifer
ya no vuelva a tomar vida, en el coraz=F3n de ning=FAn =E1ngel, ni menos de
ning=FAn hombre o mujer, como en el caso de Ad=E1n y Eva, en el para=EDso.

Entonces todo este terrible mal del pecado y de su maldici=F3n infinita
del =E1ngel de la muerte no puede volverse a repetir en el cielo, ni en
ning=FAn lugar del nuevo reino de los cielos, con los =E1ngeles ni con los
hombres de la humanidad entera. Porque nuestro Dios no s=F3lo desea
vivir en paz, como siempre lo ha deseado hacer as=ED con todas sus
criaturas, sino que tampoco desea volver a ver la muerte de ning=FAn ser
creado, por su palabra o por sus manos santas.

Es decir, =E1ngeles ca=EDdos u hombres pecadores o mujeres pecadoras del
para=EDso, como Ad=E1n y Eva o como hombres y mujeres, como t=FA y yo, hoy
en d=EDa, en la tierra pecadora y rebelde, sin tregua alguna, a la Ley
Celestial de Dios y de Israel, por ejemplo, por culpa del esp=EDritu de
error del vaticano de siempre. Realmente nuestro Dios s=F3lo desea paz,
gozo, armon=EDa y vida eterna, como asimismo desea el Esp=EDritu Santo y
su =C1rbol de vida, para todo ser viviente de la nueva vida celestial
del nuevo reino venidero, para que su Ley sea honrada infinitamente y
a=FAn m=E1s all=E1 de la nueva eternidad celestial.

Es decir, tambi=E9n, para que su Ley Viviente no vuelva a ser violentada
con =EDdolos e im=E1genes de talla, ni una sola vez m=E1s, en el para=EDso,=
en
la tierra, como en el vaticano, por ejemplo, ni menos en ning=FAn otro
lugar del nuevo reino de los cielos y de su gran rey Mes=EDas, el Hijo
de David, =A1el Cristo! Por lo tanto, s=F3lo el Esp=EDritu Santo de Dios
puede hacer todo esto una realidad infinita, de una vida mejor e
infinitamente gloriosa, en el coraz=F3n de los =E1ngeles del reino y as=ED
tambi=E9n en el coraz=F3n de todos los hombres y mujeres, de la humanidad
entera.

Con el prop=F3sito de que el esp=EDritu de error, de las primeras mentiras
de Lucifer y de la serpiente antigua del Ed=E9n, ya no vuelva jam=E1s a
tropezar con la vida del =C1rbol Viviente, el Se=F1or Jesucristo, en el
coraz=F3n de ninguno de sus seres muy amados por Dios, como =E1ngeles y
hombres del para=EDso y de la humanidad entera. Para que entonces la
letra de la Ley de Dios viva infinitamente, sin jam=E1s volver a ser
violentada por la presencia de =EDdolos e im=E1genes de talla, de las
manos de los pecadores y pecadoras, como de los que siempre han
ofendido a Dios y a sus palabras, desde la antig=FCedad y hasta hoy en
d=EDa, en toda la tierra.

Es por eso, que el renovar el coraz=F3n y la mente del hombre pecador y
de la mujer pecadora de toda la tierra, debe comenzar ya, con la fe
celestial, de nuestro Se=F1or Jesucristo, centrada en nuestro Padre
Celestial, para que nos ayude y, simult=E1neamente, nos bendiga siempre
con su Esp=EDritu Santo y sus muchos dones sobrenaturales. Es decir,
para que nuestro Dios siempre nos d=E9 d=EDa y noche de su Esp=EDritu y de
sus muchos dones sobrenaturales, para subyugar cada una de las
tinieblas, de los cuales nos han hecho tanto da=F1o a trav=E9s de los
tiempos, desde el d=EDa que Ad=E1n peca en el para=EDso y hasta nuestros
d=EDas en toda la tierra, por ejemplo.

Pues sin la ayuda id=F3nea del Esp=EDritu Santo, entonces nosotros no
podremos hacer este cambio tan necesario de nuestra manera de percibir
la vida con nuestros corazones y con nuestras mentes, en la tierra ni
menos antes de regresar a nuestras vidas celestiales, por las cuales
fuimos creados en el principio por las manos de Dios, en el m=E1s all=E1.
Porque la verdad es que nuestros corazones y sus esp=EDritus propios
fueron creados en las manos de Dios, por inicio, para vivir nuestras
vidas celestiales e infinitas, obedeciendo y honrando siempre a cada
palabra de su Ley Sagrada, en el para=EDso y en toda la tierra, tambi=E9n,
y m=E1s no como los paganos suelen hacer, para enga=F1ar al mundo entero.

Es decir, que nuestro Dios no nos creo para vivir en la tierra
presente, llena del esp=EDritu de error y de sus profundas tinieblas que
se interponen d=EDa y noche a que la Ley del cielo sea honrada en el
coraz=F3n, en la mente y en la vida de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a
de la humanidad entera. Es por eso, que la renovaci=F3n de nuestra mente
tiene que tomar lugar ya, cuanto antes mejor, =FAnicamente con la ayuda
id=F3nea del Esp=EDritu Santo y de sus muchos dones sobrenaturales, cada
vez que invoquemos el nombre del Se=F1or Jesucristo con nuestros labios,
para bendici=F3n y para servicio fiel y respetable a nuestro Padre
Celestial que est=E1 en los cielos.

NO SE CONFORMEN CON ESTE MUNDO

No se conformen con este mundo, por ning=FAn de sus caminos peligrosos
para sus vidas temporales, porque hoy viven y ma=F1ana quien sabe que
podr=EDa suceder en sus vidas, si Cristo no vive con ustedes ni su
palabra tampoco, por ejemplo. M=E1s bien, transf=F3rmense por la
renovaci=F3n de su entendimiento, de su conocimiento, de modo que
comprueben cu=E1l sea la voluntad de Dios, buena, digna de aceptaci=F3n y
perfecta para sus corazones y para sus almas vivientes, en esta vida y
en la venidera, tambi=E9n, del nuevo reino celestial.

Puesto que, nuestro Dios no nos ha creado en sus manos santas del
polvo de la nada, para luego dejarnos perder en esta vida y luego
morir para descender al mundo de la perdici=F3n eterna, en donde Lucifer
y sus =E1ngeles rebeldes moran en total rebeli=F3n a la Ley, para muy
pronto presentarse delante del Juez de toda la tierra. Porque cada una
de las palabras y acciones negativas hacia Dios, de Lucifer y de cada
uno de sus seguidores, por ejemplo, tiene su hora de juicio eterno, en
el m=E1s all=E1, en donde el pecado de sus vidas ser=E1 por fin juzgado y
condenado, de acuerdo a la Ley, para pagar por sus culpas en el lago
de fuego.

Entonces Dios nos ha creado en sus manos santas, con un gran prop=F3sito
en su coraz=F3n, para posteriormente acabarlo, es decir, terminar la
obra de su nueva vida infinita, en cada uno de nosotros, para gloria y
para honra de su nombre santo, en la tierra y en el cielo. Es por eso,
que cada uno de ustedes debe de pensar y meditar, al mismo tiempo,
siempre pregunt=E1ndose a s=ED mismo: =BFPor qu=E9 Dios me creo y me puso en
el mundo? =BFCu=E1l es el prop=F3sito (o la voluntad celestial) para mi vida
en la tierra o en el para=EDso y para la nueva vida venidera del m=E1s
all=E1, tambi=E9n?

Y estas preguntas son correctas y validas, para sus mentes y para sus
corazones infinitos, las cuales ning=FAn hombre las podr=E1 contestar
jam=E1s, sino s=F3lo el Esp=EDritu Santo en sus vidas, para que entonces
puedan guiar sus pasos por la tierra y hasta llegar al lugar por el
cual Dios los ha creado en sus manos sagradas, en el principio. Y el
Esp=EDritu de Dios no va a venir a ninguno de ustedes, si no primero
invoca el nombre sagrado de su salvaci=F3n y de su bendici=F3n infinita,
de parte de Dios y de su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!

En vista de que, es Dios quien conoce muy bien todas las cosas que nos
acontecen en nuestras vidas, en la tierra y en nuestras nuevas vidas
celestiales del m=E1s all=E1, tambi=E9n, como en el para=EDso o como en la
Nueva Jerusal=E9n Santa y Celestial del cielo, por ejemplo, por medio
del poder sobrenatural de su Esp=EDritu Santo. Es por esta raz=F3n, que
nuestro Padre Celestial es conocido como "el Omnisciente", por
ejemplo, entre otros nombres de gran renombre del reino de los cielos,
es decir, que nuestro Dios es conocido infinitamente por los =E1ngeles,
como el Dios que lo sabe todo, en el pasado, en el presente y en el
futuro, tambi=E9n, eternamente y para siempre.

Por a=F1adidura, no hay nada, que nuestro Padre Celestial actualmente no
conozca en nuestros corazones y en los de sus =E1ngeles, tambi=E9n, o de
cualquier cosa en toda su creaci=F3n antigua y la venidera, tambi=E9n. En
verdad, como nuestro Dios no hay otro igual: Infinitamente, fuerte y
poderoso, como s=F3lo =C9l, en el cielo y en toda la tierra, tambi=E9n. Pues
en =C9l confiamos desde el d=EDa que encontramos a su Esp=EDritu Santo en
nuestros corazones, por medio de su fruto de vida eterna, su Hijo
amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!

En la medida en que, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es la confianza perfecta
del coraz=F3n sagrado de nuestro Padre Celestial, pues as=ED tambi=E9n con
los =E1ngeles del cielo y con cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la
humanidad entera. Por lo tanto, tenemos confianza perfecta en nuestros
corazones, por nuestro Padre Celestial y por su Esp=EDritu Santo,
tambi=E9n, como debi=F3 ser siempre desde el comienzo de todas las cosas,
en el para=EDso, s=F3lo por medio de su Hijo amado, el gran rey Mes=EDas de
Israel y de las naciones, =A1el Todopoderoso!

Visto que, el nombre de nuestro Padre Celestial es infinitamente
sobrenatural y todopoderoso sobre todas las cosas de la vida de los
=E1ngeles del cielo o de los hombres y mujeres del para=EDso o de toda la
tierra, tambi=E9n, de hoy en d=EDa y de siempre, por ejemplo. Porque jam=E1s
ha existido nada ni nadie que pueda realmente ser mayor o m=E1s poderoso
que el nombre de nuestro Padre Celestial, el cual siempre ha vivido en
perfecta santidad en su templo y sobre el altar infinito, en el
coraz=F3n del =C1rbol de la vida, su Hijo amado, su Cordero Escogido, su
sumo sacerdote, el Mes=EDas, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Entonces nuestra fe, actualmente, puede mover monta=F1as y hasta
levantar muertos, como de los que viven en el polvo de la tierra,
desde los primeros d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por
ejemplo, para que ellos mismos testifiquen de la grandeza de nuestro
Dios y de las muchas maravillas y milagros indescriptibles de su
nombre santo. Su nombre santo y eternamente honrado por los =E1ngeles de
los cielos, desde el d=EDa de su creaci=F3n y hasta nuestros d=EDas, por
ejemplo, viviendo infinitamente en nuestros corazones y en nuestras
almas infinitas, desde el d=EDa que comenzamos a creer en =C9l, por medio
del nombre sagrado y la gran obra infinita de su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo!

Es decir, que si el Se=F1or Jesucristo vive en nosotros, entonces
tambi=E9n el nombre bendito de nuestro Padre Celestial y de su Esp=EDritu
Santo. Porque el Se=F1or Jesucristo es "el templo eterno" del nombre
sagrado de nuestro Dios y de su Esp=EDritu Santo, en el reino de los
cielos, en el para=EDso, en la tierra y en toda la nueva creaci=F3n
venidera del nuevo reino de los cielos, en el m=E1s all=E1.

Es m=E1s, el nombre de nuestro Padre Celestial jam=E1s ha de dejar de ser
(o de existir), en el reino de los cielos, en el para=EDso, en la
tierra, ni en la nueva vida venidera de Dios y de su nueva humanidad
infinita y celestial. Es por eso, que nuestro Dios se ha dado a
conocer a todos nosotros, s=F3lo por medio de su nombre sagrado, en el
principio; y hoy en d=EDa, le podemos conocer por medio de su Hijo
amado, el =FAnico Mes=EDas de todos los tiempos, el Hijo de David, =A1el
=FAnico Cristo de Abraham, Isaac y de Israel!

Por lo tanto, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo nos puede acercar a nuestro
Dios y Creador de nuestras vidas, en esta hora crucial para nuestras
almas infinitas, si tan s=F3lo creemos en nuestros corazones y
confesamos con nuestros labios su nombre sagrado y eternamente
redentor. Y si verdaderamente el nombre del Se=F1or Jesucristo vive en
nuestros corazones, entonces nuestro Padre Celestial har=E1 descender
d=EDa y noche y sin cesar eternamente y para siempre y hasta aun m=E1s
all=E1 de nuestras nuevas vidas infinitas: cada una de sus m=E1s ricas y
gloriosas bendiciones de paz, amor, gozo, felicidad, benignidad,
bondad, sabidur=EDa, poder y dem=E1s bendiciones celestiales.

Entonces no nos conformemos a los tiempos del mundo, de hoy en d=EDa, o
de siempre, sino transformemos nuestras mentes y corazones, s=F3lo con
el poder sobrenatural del Esp=EDritu de Dios, manifestado a cada uno de
nosotros, por medio de su palabra y de su nombre sagrado, para un
nuevo despertar celestial e infinito de nuestras nuevas vidas del
para=EDso. Es decir, para que nosotros, en el mundo entero, despertemos
a la voluntad perfecta de nuestro Padre Celestial, su fruto de vida
eterna, su Hijo amado, el gran rey Mes=EDas de todas las edades, =A1el
Se=F1or Jesucristo!, tal como debi=F3 despertar Ad=E1n a esta verdad y
justicia infinita del para=EDso y de la vida eterna, por ejemplo.

Porque si no despertamos hacia el nombre sagrado de nuestro Dios, de
la manera que nuestro Creador decidi=F3 que fuese as=ED con Ad=E1n y con
cada uno de sus descendientes en el para=EDso, entonces permaneceremos
en eterna oscuridad de nuestros corazones y de nuestras almas
infinita, no s=F3lo en la tierra, sino tambi=E9n en el m=E1s all=E1, para
siempre. Pero nuestro Dios ha sido muy bueno con nosotros y nos ha
dado de su misma mente, llena de luz y de profundo entendimiento de
todas sus cosas santas de la nueva vida celestial e infinita, y nos ha
quitado la mente pecadora, para no volverla a vivir jam=E1s, porque la
mente del Se=F1or Jesucristo reina en nosotros, para siempre.

V=CDSTANSE DEL SE=D1OR JESUCRISTO PARA QUE VIVAN

M=E1s bien, vistamos del esp=EDritu del SE=D1OR y del Se=F1or Jesucristo, y=
no
hagamos abundancia para satisfacer los malos deseos de nuestra carne,
como de costumbre, para satisfacernos con las cosas que el mundo (sin
Cristo y sin fe) nos entrega d=EDa y noche, sin que nos demos cuenta del
mal que nos estamos haciendo, a nosotros mismos. Y esto es algo muy
doloroso para nuestro Dios, para su Jesucristo y para su Esp=EDritu
Santo, por ejemplo, adem=E1s de los =E1ngeles y seres gloriosos del cielo;
es decir, que muchos son heridos profundamente en el cielo y as=ED
tambi=E9n en la tierra, cada vez que el hombre o la mujer peca delante
su Dios y su Ley Sagrada.

Porque el mundo, de estos d=EDas, como el de la antig=FCedad, por ejemplo,
nos destruir=E1 (sin misericordia alguna), pues no conoce la luz del
fruto de la vida, =A1al Mes=EDas!, sino s=F3lo las profundas tinieblas del
fruto prohibido del =E1rbol de la ciencia del bien y del mal, el cual
Ad=E1n trajo al mundo, enga=F1ado por las mentiras de Lucifer. Y es
precisamente, el pecado de Ad=E1n lo que ha herido a la tierra para
hundirla en las profundas tinieblas de las mentiras y de la muerte de
Lucifer (y de Ad=E1n), para finalmente destruirla en su ultimo d=EDa de
existencia, con gran violencia y males terribles del m=E1s all=E1, como
del mundo de los muertos, por ejemplo.

Ya que, fue Ad=E1n quien descendi=F3 del para=EDso con las mentiras de
Lucifer en su coraz=F3n, pero fue el Mes=EDas quien vino a nosotros con
toda la verdad y la justicia infinita del amor eterno de nuestro Padre
Celestial, para cumplir la Ley, y destruir al pecado y a su muerte
eterna, en nuestros corazones y en nuestras vidas infinitas. Porque
s=F3lo el =C1rbol de la vida, el gran rey Mes=EDas del para=EDso y de la
humanidad entera, quien realmente pod=EDa cumplir la Ley del cielo,
destruir al pecado y a todo poder del =E1ngel de la muerte, en el
hombre, en la mujer, en el ni=F1o y en la ni=F1a de la humanidad entera.

De otra manera, era totalmente imposible para el hombre: cumplir la
Ley del para=EDso, destruir al pecado y al =E1ngel de la muerte con sus
manos, con su esp=EDritu, con su vida o con su misma sangre; s=F3lo Cristo
pod=EDa hacer todo esto, y lo hizo en su d=EDa, para bien del hombre y
para gloria infinita de nuestro Hacedor. Es decir, tambi=E9n, que el
mundo mismo recibi=F3 las mentiras de Lucifer antes que la verdad y la
justicia redentora de la luz viviente y m=E1s brillante que el sol, el
Se=F1or Jesucristo, no por decisi=F3n propia, sino por mal acci=F3n del
hombre.

Y esto fue en su d=EDa algo terrible para toda la tierra y, a la vez, en
contra de la voluntad de Dios, para mal de la vida misma del hombre y
de la humanidad entera; es por esta raz=F3n, de las violencias, las
guerras, las pestes por doquier y la muerte que jam=E1s cesa de destruir
la vida del hombre. Pero nuestro Dios desea cambiar este mal terrible
no s=F3lo en el mundo, sino en la vida de cada hombre, mujer, ni=F1o y
ni=F1a de la humanidad entera, para que lo que Ad=E1n trajo al mundo, en
el d=EDa que descendi=F3 del para=EDso, entonces ya no haga m=E1s da=F1o a =
su
vida, ni a la vida de toda la tierra.

Para que entonces haya paz, amor, benignidad, bondad, mansedumbre,
gozo, felicidad, poder de vida y de salud para todas las criaturas del
aire, del mar y de la tierra, tambi=E9n, seg=FAn sean sus naturalezas y
g=E9neros, por doquier, por ejemplo. Porque toda criatura del cielo,
como =E1ngeles, arc=E1ngeles, serafines, querubines y as=ED tambi=E9n todos
los hombres y animales de la tierra no pueden realmente vivir, sin la
paz del nombre de Dios y del =C1rbol de la vida, el Se=F1or Jesucristo, en
sus corazones y en sus esp=EDritus humanos, en el para=EDso o en el mundo
de nuestros d=EDas.

Por lo tanto, nuestro Dios y su Hijo amado son muy importantes juntos
con el Esp=EDritu Santo, para todo ser viviente, en sus millares, por
doquier, en el cielo, en la tierra y en toda la nueva creaci=F3n
venidera del m=E1s all=E1. Es decir, tambi=E9n, que si la luz del coraz=F3n
del pecador y as=ED de la pecadora, deja de ser tinieblas, para recibir
la luz de la vida, el Hijo amado de Dios, entonces toda la vida de la
tierra cambiar=EDa drasticamente, como la noche deja de ser oscura al
llegar el alba, por ejemplo, para empezar un nuevo d=EDa soleado.

Pues en el hombre, como en la vida de todo ser animal de toda la
tierra, dejar=EDa de ser violento y bestial, para caminar por siempre en
la luz divina y celestial, del nuevo d=EDa de la resurrecci=F3n de Dios y
del Se=F1or Jesucristo, en esta vida y en la venidera, tambi=E9n, para
siempre. Y es precisamente hacia este gran d=EDa a donde todos vamos, de
una manera u otra, en el cielo y en toda la tierra, tambi=E9n, para
empezar un nuevo d=EDa con brillo celestial, siempre lleno de la luz de
la vida gloriosa del =C1rbol de la vida, =A1el Se=F1or Jesucristo!

En vista de que, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es la nueva vida infinita,
por la cual Dios siempre so=F1=F3 para los =E1ngeles y as=ED tambi=E9n para=
cada
hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera, empezando con Ad=E1n
y Eva en el para=EDso, por ejemplo. Ciertamente, toda vida del mundo
cambiar=EDa decisivamente, en un abrir y cerrar de ojos, como en un
instante de fe, cuando la vida de la humanidad entera cambie, ya sea
del cielo, del mar o de la tierra, tambi=E9n, hacia la luz de la verdad
y de la justicia infinita de Dios y de su =C1rbol Viviente, =A1el Mes=EDas!

Entonces nosotros podemos decir tambi=E9n, que la tierra est=E1 inundada
en las tinieblas de la maldad de Lucifer, porque el coraz=F3n pecador y
de la pecadora de la humanidad entera, son tinieblas tras tinieblas,
sin la luz de Cristo en ning=FAn momento de sus vidas, sino s=F3lo =EDdolos,
im=E1genes de talla para ofender a Dios y a su Ley Divina. Y si esto es
as=ED, antes que sea tinieblas dondequiera, entonces es mejor que nos
vistamos del Se=F1or Jesucristo, por su palabra, por su nombre, por su
esp=EDritu y por sus muchas buenas obras, de las cuales manifest=F3 a todo
aquel que tan s=F3lo se le acerco a =C9l, en busca de su bendici=F3n y la
salvaci=F3n de su alma.

Pues entonces hoy m=E1s que nunca, tenemos que vestirnos del Se=F1or
Jesucristo para no volver hacer provisi=F3n para satisfacer los viejos
deseos mundanos del mal terrible del pecado y del =E1ngel de la muerte,
por ejemplo, en nuestros corazones y en nuestros cuerpos espirituales
y humanos. Vamos, pues, ha vestirnos del esp=EDritu de la sangre del
"sacrificio infinito", de la palabra viva y del nombre sagrado y
todopoderoso de nuestro salvador celestial, el Hijo de David, el Hijo
de Dios, el Mes=EDas, para que vivamos y as=ED no muramos jam=E1s, en
nuestros errores y culpas de siempre, en esta vida y en el m=E1s all=E1,
tambi=E9n.

CREA EN MI, OH DIOS, CON TUS MANOS: UN NUEVO CORAZ=D3N CON SU ESP=CDRITU
PURO

Es por eso, que tenemos que orar en todo tiempo a nuestro Padre
Celestial, en el nombre sagrado de su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo!, para que nos d=E9 de su Esp=EDritu Santo sin medida alguna
d=EDa y noche y por siempre, en la eternidad venidera. Y ponerle de
manifiesto s=F3lo a =C9l, el sentir profundo de nuestro esp=EDritu y de
nuestro coraz=F3n humano, para decirle entonces: =ABCrea en m=ED, oh Padre
Nuestro, un coraz=F3n puro y renueva un esp=EDritu firme dentro de mi
alma, para que yo viva por ti, alabando y honrando tu nombre santo, en
esta vida y en la venidera, tambi=E9n, infinitamente=BB.

En vista de que, si no somos transformados en nuestra manera de ser,
pecadora y vil hacia nuestro Dios y a hacia la vida sagrada de su
Hijo, "la Ley Divina", entonces no podremos servirle a =C9l, como s=F3lo
=C9l se merece en nuestras vidas y con la ayuda id=F3nea de su Esp=EDritu
Santo y sus dones sobrenaturales, por ejemplo. Porque es por medio de
la oraci=F3n, no de =EDdolos e im=E1genes de talla, que violan la Ley, por
la cual nuestro Dios nos oye, sino =FAnicamente por medio del esp=EDritu
de la palabra y de la sangre viviente de nuestro salvador celestial,
=A1el Se=F1or Jesucristo!, viviendo en nuestros corazones d=EDa a d=EDa y p=
or
siempre, en el para=EDso.

Y esto fue algo que Dios deseaba que Ad=E1n entendiese en su coraz=F3n,
cuando antes mejor, como por ejemplo, en el d=EDa que =C9l mismo le
hablaba sobre la necesidad infinita de su coraz=F3n y de su alma
viviente, del fruto de vida del Mes=EDas, viviendo en su coraz=F3n y en
sus labios, tambi=E9n, para enriquecimiento de su vida eterna. Porque el
principio de todas las cosas, ya sea para =E1ngeles del cielo u hombres,
mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, ha sido siempre el
fruto de la vida infinita, su Hijo amado, viviendo en sus corazones y
en sus esp=EDritus humanos, en el para=EDso o en cualquier lugar de su
vasta creaci=F3n, terrenal y celestial.

Entonces sin el Se=F1or Jesucristo, nuestro Dios no puede empezar, ni
menos hacer nada por nadie, en el cielo o en toda la tierra. Pues as=ED
tambi=E9n ha de ser en la nueva vida del nuevo reino celestial, Dios
s=F3lo actuara como siempre, en la vida de los =E1ngeles y de los hombres,
mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, por medio de su =C1rbol
de vida, para que sus vidas crezcan siempre haciendo s=F3lo el bien, lo
agradable a Dios, su Ley.

Por eso, Dios nos ha ense=F1ado siempre acercarnos a =C9l, por medio de su
=C1rbol m=E1s brillante que el sol, el cual Mois=E9s mismo vio con sus
propios ojos, que ard=EDa al lado del Sina=ED y le llamaba incesantemente,
cada vez que lo ve=EDa pastoreando sus ovejas, sin molestar, ni quemar,
ni da=F1ar nada en todo su derredor, por ejemplo. Y esta luz, la cual
acerca a Mois=E9s, al que le hablaba entre la luz y el fuego en la
zarza, era la misma presencia del "Cordero Escogido de Dios", quien
posteriormente seria conocido por todo Israel, como el Hijo de David,
el Mes=EDas y =FAnico salvador del alma viviente de todos los hombres y
mujeres de la humanidad entera.

Pues seria el Santo del cielo, quien seria clavado a los =E1rboles secos
y sin vida de Ad=E1n y Eva, para ser colocado sobre la cima de la roca
eterna de Dios, en las alturas, en donde, no mucho tiempo antes,
Israel hab=EDa recibido por tablas y de las manos de Mois=E9s la Ley
Escrita de la vida del Mes=EDas. Porque la Ley del para=EDso es la vida
del Mes=EDas, santa, pura e irreprochable, la cual Ad=E1n y Eva rechazaron
para ellos y los suyos, desde el primer d=EDa de vida en la tierra y
hasta que por fin entrega su sangre sagrada del pacto eterno, entre
Dios y el hombre de toda la tierra.

Entonces ah=ED estaba nuestro salvador, ardiendo en la luz de las llamas
celestiales, tal como Ad=E1n y Eva lo vieron en el para=EDso, y as=ED
tambi=E9n Mois=E9s le vio en sus varios encuentros, sobre el Sina=ED, pero
esta vez, sobre la roca eterna, suspendido por clavos entre el para=EDso
y la tierra, para ponerle fin al pecado original del hombre. Y nuestro
Se=F1or Jesucristo estaba suspendido con clavos entre el para=EDso y la
tierra, porque s=F3lo as=ED entonces pod=EDa cumplir la Ley de Dios y de
Israel, para ponerle fin al pecado de Ad=E1n y al =E1ngel de la muerte,
tambi=E9n, en la vida de todos los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la
humanidad entera.

Adem=E1s, desde aquel d=EDa en adelante, =FAnicamente Dios reina supremo
sobre toda alma viviente del para=EDso y de la tierra, tambi=E9n, para
gloria y para honra infinita de su nombre santo, en los corazones de
cada uno de sus =E1ngeles fieles y sumamente honrados delante de =C9l, de
su Esp=EDritu Santo y de su =C1rbol de vida, =A1el Se=F1or Jesucristo!
Entonces como Israel recibido de las manos de Dios y de Mois=E9s: la Ley
que hablaba de la perfecci=F3n de la vida del Mes=EDas celestial, en la
vida de los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera,
pues as=ED tambi=E9n tuvo que levantar la vida del Mes=EDas, toda
sangrienta, pero con la Ley cumplida hasta lo sumo. Y nuestro Padre
Celestial acepto el holocausto eterno de manos de Israel y de los
gentiles, de una vez por todas y para siempre.

As=ED, era necesario que los hijos de Ad=E1n levantasen al Mes=EDas, al
=C1rbol de la vida, sobre la roca eterna, pero con la Ley totalmente
cumplida, no s=F3lo en la vida y la sangre del gran rey, sino tambi=E9n en
el coraz=F3n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera,
sin hacer excepci=F3n de persona alguna, jam=E1s. Porque fue entre el
para=EDso y la tierra que Israel recibi=F3 la Ley Celestial, pues entonces
entre el para=EDso y la tierra Israel tenia que devolverla a Dios, pero
esta vez salpicada con la sangre de la Ley, sangre del Mes=EDas, quien
la pone en practica, palabra por palabra, tilde por tilde y
significado por significado eterno, sin ofenderla jam=E1s.

Y desde el d=EDa, que nuestro Se=F1or Jesucristo le entrego su Ley a Dios,
de las manos de sus hijos e hijas de Israel y de la humanidad entera
y, adem=E1s, salpicada con su sangre del pacto eterno, entonces tenemos
acceso diariamente a mayores bendiciones de su altar y de su trono
sant=EDsimo, en el cielo y la tierra, infinitamente. Y es poder soberano
en la vida infinita de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad
entera, porque han cre=EDdo en su Dios y su causa justa, su Hijo, el
Se=F1or Jesucristo, para vencer cada una de las tinieblas del pecado y
engrandecer su nombre sagrado mucho m=E1s que antes, en el cielo y en
toda la tierra.

Es por eso, que todo aquel que pueda orar e invocar el nombre del
Se=F1or Jesucristo con sus labios, creyendo en su coraz=F3n que Dios le
oye, entonces =ABel cojo caminara, el ciego vera, el sordo oir=E1, el
enfermo sanara, el hambriento comer=E1, el sediento beber=E1 vida y salud
eterna, para siempre, en Cristo Jes=FAs, Se=F1or nuestro=BB. Y todo esto,
=FAnicamente lo pod=EDa hacer el Mes=EDas, quien Mois=E9s mismo vio y conoc=
i=F3
primero al lado del Sina=ED, cuando ard=EDa en sus llamas de luz m=E1s
brillante que el sol, para alumbrar sobre todas las tinieblas de los
corazones de los israel=EDes y as=ED tambi=E9n sobre los corazones de la
humanidad entera, para perd=F3n y salvaci=F3n infinita.

Y esta luz, de las llamas del Sina=ED, para recibir al =C1rbol Viviente,
"el Cordero Escogido de Dios", o para recibir la Ley, no ha dejado de
brillar con su candela sobre la roca eterna, derramando de su esp=EDritu
de la sangre sagrada, en las afueras de Jerusal=E9n, desde el para=EDso,
para bien eterno de los que aman a Dios. Y, hoy en d=EDa, =E9sta misma luz
brilla con el mismo poder y su candela sobrenatural de siempre, de los
d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo, para
alumbrar las tinieblas de tu coraz=F3n, mi estimado hermano y mi
estimada hermana, para que veas luz y no tinieblas, en la tierra y as=ED
tambi=E9n, en el para=EDso infinitamente.

Porque s=F3lo la luz, del =C1rbol de la vida, puede realmente alumbrar las
tinieblas de los hombres en todos los lugares de la tierra d=EDa y noche
y hasta que t=FA mismo seas, mi estimado hermano y mi estimada hermana,
hecho libre eternamente de cada una de ellas, en tu coraz=F3n y en toda
tu alma, tambi=E9n. Y s=F3lo as=ED entonces despertar en ti (y en los tuyos,
por igual) a un nuevo amanecer, de un d=EDa soleado, largo, eterno y
feliz, para que no dejes de vivir jam=E1s para Dios, ni para su Esp=EDritu
Santo, ni para su nueva vida infinita, su Hijo, el Se=F1or Jesucristo,
en esta vida, ni en la venidera, tampoco, para siempre.

En vista de que, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es la luz que nos despierta
de nuestro sue=F1o eterno de las profundas tinieblas del pecado y de la
muerte eterna, de nuestros corazones y de nuestras almas vivientes, en
la tierra y en el para=EDso, tambi=E9n, para siempre. Entonces le puedes
muy bien pedir a Dios, desde hoy mismo, todo lo que desees en tu
coraz=F3n y en toda tu vida, tambi=E9n, con tan s=F3lo orar e invocar, a la
vez, siempre delante de =C9l y de su Esp=EDritu Santo, el nombre sagrado
de su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Porque es s=F3lo por medio de la oraci=F3n y la invocaci=F3n del nombre
bendito de su Hijo amado, el Se=F1or Jesucristo, que cada una de
nuestras peticiones, oraciones, suplicas, ruegos, pedidos e
intercesiones, son siempre "s=ED" en =C9l y en su Esp=EDritu Santo, hoy en
d=EDa y por siempre, en la eternidad venidera. Y sin el Se=F1or Jesucristo
en nuestros corazones y en nuestro diario vivir, entonces todas las
preguntas, oraciones, peticiones, pedidos, intercesiones, ruegos, son
"no", en nuestro Padre Celestial y en su Esp=EDritu Santo, tambi=E9n, para
siempre. Y esta es una m=E1xima antigua del cielo, del para=EDso y de la
tierra, tambi=E9n, la cual no ha sido cambiada jam=E1s, por nadie, ni por
nada, desde la antig=FCedad y hasta siempre.

Y no es que nuestro Dios sea malo con nosotros, sino que simplemente
=E9l no puede contaminarse con el pecado de nadie, ni menos su Esp=EDritu
Santo, si la verdad y la justicia del Se=F1or Jesucristo no est=E1n en
nosotros para protegernos y para proteger, tambi=E9n, a =C9l mismo y a su
Esp=EDritu Santo del mal de Lucifer. Entonces, sin m=E1s esperar, has que
el Se=F1or Jesucristo entre y viva en ti, y veras que todo lo que sea
entre t=FA y nuestro Padre Celestial que est=E1 en los cielos, ha de ser
por siempre: =A1S=ED! y m=E1s nunca no, por ninguna raz=F3n, por m=E1s razo=
nable
que sea.

HAN DE MORIR, COMO TODO PECADOR, SI NO ECHAN DE SUS VIDAS LOS PECADOS

Pues como han sido bendecidos por el Alt=EDsimo, desde los d=EDas de la
antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo, entonces echen de
ustedes sus transgresiones, de las que hayan cometido, y adquieran un
coraz=F3n nuevo con una fe, en el Mes=EDas, para comenzar a vivir sus
nuevas vidas infinitas, en la tierra mucho antes de regresar al
para=EDso. =BFPor qu=E9 han de morir en sus profundas tinieblas, desde hoy
mismo, como todos los pecadores y como todas las pecadoras de toda la
tierra?

Porque todo aquel que peca, entonces muere en sus profundas tinieblas,
de las cuales no lo librara nadie, sino s=F3lo el Esp=EDritu de fe y de
vida eterna del Se=F1or Jesucristo. Pues entonces si nuestro Padre
Celestial ya los ha redimido de todos los males del pecado y de su
muerte eterna, tambi=E9n, por los poderes sobrenaturales de la verdad y
de la justicia celestial, de la sangre viva e infinita de su Hijo
amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!, entonces caminen en el camino eterno del
SE=D1OR. Porque no hay otro camino igual o parecido, de regreso a la
vida celestial y santificada del para=EDso, sino es =FAnicamente por el
=C1rbol de la vida, =A1el Mes=EDas!

Porque =E9ste camino del SE=D1OR es eterno y sumamente santo, el mismo
camino que nuestro Se=F1or Jesucristo usa para descender del para=EDso y
caminar por toda la tierra, para luego regresar al para=EDso y seguir
oficiando sobre el altar sant=EDsimo de nuestro Padre Celestial para
bien de todos nosotros, en todos los lugares de la tierra. Y nuestro
Se=F1or Jesucristo regresa al para=EDso, no abatido por el enemigo, sino
venci=E9ndole eternamente y para siempre con el esp=EDritu viviente de su
misma sangre santa y perfecta, para el bien eterno de muchos en el
cielo y en toda la tierra, tambi=E9n, para que cada una de nuestras
oraciones y peticiones sean siempre si, en nuestro Dios.

Entonces cuando el Se=F1or Jesucristo regresa a Dios, realmente regresa
con buenas noticias, latiendo vida en su coraz=F3n santo para Dios mismo
y para la nueva vida del nuevo reino de los cielos, por ejemplo. Y
esto fue, que su sangre nos hab=EDa limpiado y, a la vez, librado de
todos los males del enemigo eterno, Lucifer y del =E1ngel de la muerte,
tambi=E9n, para jam=E1s volvernos a hacer da=F1o, si tan s=F3lo le somos fi=
el
a =C9l y a su nombre santo, en nuestros corazones y en nuestras mentes,
desde hoy y por siempre.

Entonces ya no somos hijos de las tinieblas, sino que verdaderamente,
por amor y por justicia divina, somos los nuevos hijos de Dios,
gracias a las muchas buenas obras de nuestro Se=F1or Jesucristo, en el
cielo y en la tierra, como cuando fue clavado a los =E1rboles secos y
sin vida de Ad=E1n y Eva, para darnos vida eterna. Porque la vida
eterna, la cual todos hab=EDamos perdido en el para=EDso, por medio de
Ad=E1n y Eva, cuando creyeron en sus corazones a las mentiras de
Lucifer, entonces tenia que regresar a nosotros, tambi=E9n, s=F3lo por
medio de ellos mismos, pero cruzados con el Mes=EDas sangriento, por
obra, gracia y misericordia infinita de Dios y de su Esp=EDritu Santo.

Por lo tanto, ustedes tienen vida en abundancia en Dios y en su =C1rbol
de vida, si tan s=F3lo se acercan a =C9l, no por los =EDdolos e im=E1genes =
de
talla, como del vaticano, sino por el mismo esp=EDritu de la sangre del
pacto eterno, del "Cordero Escogido de Dios", su Hijo, el gran rey
Mes=EDas e inigualable hasta hoy. Porque muchas gentes han buscado a su
rey Mes=EDas, desde los d=EDas de la antig=FCedad y a=FAn hasta nuestros d=
=EDas,
tambi=E9n, por ejemplo, sin encontrarlo nunca.

Pues no lo encontraran jam=E1s, en sus corazones, ni en ning=FAn momento
de sus vidas, porque s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es el gran rey Mes=EDas de
los =E1ngeles del cielo y as=ED tambi=E9n de Ad=E1n en el para=EDso y de ca=
da
uno de sus descendientes, de todas las razas, pueblos, linajes, tribus
y reinos de la tierra, para siempre. Y los que lo han encontrado, fue
porque miraron hacia el cielo, para comenzar a creer en su Dios y
Creador de sus vidas, porque aquel que vive por los siglos de los
siglos, su Hijo amado, es el Santo de Israel y de las naciones, =A1el
Cristo!

Porque as=ED como Dios les dijo a los israel=EDes, en el desierto, despu=E9s
de su gran rebeli=F3n hacia =E9l y su man=E1, entonces si miran hacia lo
alto y ven a la serpiente ardiente de bronce, en el asta de Mois=E9s,
ciertamente vivir=E1n: las serpientes venenosas huir=E1n de ustedes y sus
toxinas ya no les har=E1n m=E1s da=F1o a ninguno. Es decir, que si ustedes
levantasen sus ojos hacia el para=EDso y creen en sus corazones,
confesando con sus labios: el nombre redentor del fruto de la vida
eterna, entonces las tinieblas, como las serpientes ardientes del
desierto, huir=EDan de ustedes y hasta que ning=FAn mal, ni poder del
pecado, permanezca en sus corazones y en sus almas, para siempre.

Es m=E1s, el =E1ngel de la muerte los temer=E1 a ustedes, en vez, de ustedes
temerle a =E9l, como siempre le han temido a trav=E9s de los d=EDas de sus
vidas por la tierra y hasta este mismo instante, tambi=E9n, por ejemplo,
les dec=EDa el SE=D1OR a los israel=EDes rebeldes, para que se arrepientan
por haber rechazado su man=E1 celestial. En verdad, ustedes quedar=EDan
totalmente libres de todos los males, como los males de siempre que
agobian sus vidas por diversas enfermedades y otros males del coraz=F3n,
del esp=EDritu, del alma y del cuerpo humano, tambi=E9n, por ejemplo. Pero
tienen que levantar sus ojos al para=EDso, como buscando el =C1rbol de la
vida, =A1el Mes=EDas Celestial de Ad=E1n y Eva!, para bendici=F3n y salvaci=
=F3n
de sus vidas de todos los males de sus enemigos y, por supuesto, de
Lucifer, tambi=E9n para siempre.

Verdaderamente, llegar=EDan a conocer, como los =E1ngeles, s=F3lo la
verdadera vida del para=EDso, como jam=E1s se lo imaginaron, ni les paso
por sus mentes jam=E1s, libres de las tinieblas mentirosas de Lucifer y
de la serpiente antigua, de las cuales invadieron el coraz=F3n y el alma
de Ad=E1n y Eva, para posteriormente destruir sus vidas, de la manera
m=E1s cruel posible. Haciendo as=ED el coraz=F3n de Dios muy triste, por
cierto, que hace a los =E1ngeles y a su Esp=EDritu Santo llorar, como el
Se=F1or Jesucristo sufri=F3 y lloro por cada uno de nosotros, cuando
recibi=F3 con violencia, los insultos, el dolor y las lagrimas de su
sacrificio supremo, el cual la humanidad jam=E1s ha conocido otro igual,
desde aquellos d=EDas.

Y =E9ste es un sacrificio celestial, el cual perdurara en la luz de su
candela brillante en el coraz=F3n de Dios, de su Esp=EDritu Santo, de los
=E1ngeles del cielo y as=ED tambi=E9n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1=
a de
la humanidad entera, a trav=E9s de los siglos y aun m=E1s all=E1 de la nueva
eternidad venidera. Porque el esp=EDritu de la sangre, el cual encendi=F3
=E9sta candela m=E1s brillante que el sol, no cesara jam=E1s de alumbrar
nuestros corazones, nuestras almas, nuestros pasos por la tierra y en
el m=E1s all=E1, tambi=E9n, en nuestra nueva vida inmortal del nuevo reino
de Dios y de su nueva humanidad celestial e infinita del para=EDso de
Ad=E1n y Eva.

Hemos de vivir por siempre alumbrados por la luz del =C1rbol de la vida,
el Se=F1or Jesucristo, para no volver a ser ciegos jam=E1s, por el pecado
de nadie. Porque s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es la luz de la vida del
reino de los cielos y as=ED tambi=E9n de toda la tierra y a=FAn en el nuevo
m=E1s all=E1, tambi=E9n, de la nueva vida venidera del nuevo reino de Dios,
por ejemplo, como el para=EDso de Ad=E1n y Eva y La Nueva Jerusal=E9n Santa
y Perfecta del cielo.

Es por eso, que el coraz=F3n del hombre sin Cristo Jes=FAs, entonces vive
en las profundas tinieblas del m=E1s all=E1, como las tinieblas que
destruyeron la vida de Ad=E1n y Eva, en el para=EDso, por ejemplo, y las
cuales destruir=E1n su alma viviente, tambi=E9n, en su d=EDa final de vida,
en su segunda muerte, en el lago de fuego. Y =E9ste mal terrible le ha
de suceder a todo hombre y a toda mujer de la tierra, si no se aparta
de las tinieblas de sus pecados y del esp=EDritu de error en su coraz=F3n,
para entonces darle paso a la luz del =C1rbol de la vida, la mente
celestial e infinita del para=EDso, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Por cuanto, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es quien "guiara" sus
pensamientos y sus pasos, tambi=E9n, en perfecto amor y paz d=EDa y noche,
en la tierra y aun m=E1s all=E1 de su nueva vida celestial del reino de
Dios y de sus huestes celestiales, para que no tropiece m=E1s con su
mal, ni el mal de nadie, para siempre. Por lo tanto, nuestro Padre
Celestial no desea la muerte de nadie, en ning=FAn momento de la vida en
la tierra o del para=EDso; es m=E1s, nuestro Dios jam=E1s ha deseado la
muerte de ninguno de sus seres creados, ya sea por su palabra, por su
nombre o por sus manos santas, por ejemplo, sino todo lo contrario.

Nuestro Padre Celestial desea el mismo amor, el bien, la paz, la
felicidad, el gozo y la vida infinita de su =C1rbol de vida, para todos
los =E1ngeles, hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera,
comenzando con Ad=E1n primero y luego con cada uno de sus descendientes,
en el para=EDso y en toda la tierra, tambi=E9n. Porque s=F3lo el Se=F1or
Jesucristo ha de ser por siempre: el amor, el bien, la paz, la
felicidad, el gozo y la vida infinita de todo ser viviente, ya sea
=E1ngel del cielo u hombre o mujer, regenerada por el sacrificio
consumado con la sangre del pacto eterno, en la nueva vida infinita
del nuevo reino de los cielos.

Entonces hoy m=E1s que nunca, deben de acercarse a su Dios y "pedirle
perd=F3n" por sus pecados, para que el esp=EDritu rebelde del primer
pecado de Ad=E1n y Eva salgan de sus corazones con cada una de sus
tinieblas, para que no sufran m=E1s sus males de siempre, sino que
vuelvan a tener y gozar: las bendiciones perfectas de la vida. Y esta
nueva vida ha de venir a cada uno de ustedes, sin m=E1s demora alguna,
si tan s=F3lo creen en sus corazones y as=ED confiesan con sus labios: el
nombre sagrado de nuestro salvador celestial, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Porque es el esp=EDritu de la vida y de la sangre celestial del para=EDso,
la que Ad=E1n y Eva perdieron en el d=EDa de su rebeli=F3n, cuando comieron
del fruto prohibido, pues, ha de ser la misma sangre que entre en sus
corazones y en sus venas, para llenarlos de la vida verdadera de Dios
y de su =C1rbol Viviente. Y nuestro Dios har=E1 esto con cada uno de los
suyos, para que jam=E1s vuelva a alejarse de su salvador celestial, como
Ad=E1n y Eva lo hicieron en el para=EDso, en el d=EDa que creyeron a la
mentira de la serpiente antigua en sus corazones y confesaron con sus
labios, lo que jam=E1s debieron haber confesado, en sus vidas
celestiales.

Y esto fue, en aquel d=EDa crucial para ellos y la humanidad entera, las
mentiras del esp=EDritu de error de Lucifer, para mal de sus vidas y la
de muchos, tambi=E9n, en toda la creaci=F3n de Dios, como vemos, hoy en
d=EDa, por ejemplo, tanta rebeli=F3n de Lucifer multiplicada en tantas
vidas preciosas ante los ojos de Dios. Entonces debemos orar al SE=D1OR,
que nos d=E9 un esp=EDritu nuevo con nuevas fuerzas, para escapar los
males del esp=EDritu de error de las mentiras de Lucifer y de la
serpiente antigua del Ed=E9n, las cuales a=FAn viven en nuestros corazones
y en nuestras venas, para seguir haci=E9ndonos da=F1o como siempre, y
hasta que destruya nuestras vidas en el infierno.

Pues entonces, sin m=E1s esperar, echen fuera de sus vidas sus pecados
al olvido, por el poder de la sangre del Se=F1or Jesucristo, para que
les d=E9 el Esp=EDritu Santo, sin medida alguna (o sin escatimar nada): un
nuevo coraz=F3n con un esp=EDritu puro, para comenzar a vivir ya, la vida
de Ad=E1n, como la vida perfecta del =C1rbol Viviente. Porque si no lo
hacen as=ED, como Dios manda, entonces indefiniblemente morir=E1n en sus
propias tinieblas de siempre, para jam=E1s volver a ver la luz del sol,
ni menos del =C1rbol de la vida del para=EDso, sino que ver=E1n por siempre
las profundas tinieblas de sus pecados y de su segunda muerte del alma
eterna, en el lago de fuego.

UNA MENTE NUEVA ES OBLIGATORIA

El hombre debe de renovar su coraz=F3n con un esp=EDritu nuevo, para que
su mente sea transformada a la mente del Se=F1or Jesucristo, en un
momento de fe y de oraci=F3n, como en un instante milagros, como en un
abrir y cerrar de ojos, para agradar a nuestro Padre Celestial, que
est=E1 en los cielos. Porque s=F3lo la mente del Se=F1or Jesucristo puede
pensar siempre, en lo que le agrada a Dios en su coraz=F3n sagrado, para
bien de la vida del hombre y para el bien eterno de los suyos,
tambi=E9n, en la tierra y en el para=EDso, hoy en d=EDa y para siempre, en
la eternidad venidera del nuevo reino celestial.

Por esta raz=F3n, nuestro Creador no solamente nos ha entregado a su
Hijo y a su sangre redentora, sino tambi=E9n su vida y el esp=EDritu de su
mente divina e infinita, para que pensemos en lo que le agrada a =C9l, y
as=ED finalmente llegar alg=FAn d=EDa, no muy lejano, a conocerle, tal como
siempre ha sido en su vida. Pues pi=E9nsalo bien, mi estimado hermano y
mi estimada hermana, lo que nuestro Dios ha hecho por ti, maravilloso,
sublime e infinitamente glorioso, para tu coraz=F3n y para tu alma
eterna, no te lo puedes creer ni a ti mismo, mucho menos tu pr=F3jimo. Y
es esto lo maravilloso que Dios transforma tu mente y toda tu vida, en
menos que canta un gallo, en un instante de fe, en el Mes=EDas del
para=EDso, de Israel y de la humanidad entera.

Realmente, nuestro Dios nos ha entregado la misma mente del Se=F1or
Jesucristo, ni m=E1s ni menos, si tan s=F3lo creemos en =C9l y en su obra
justa y sagrada, por medio de la fe salvadora, s=F3lo posible en creer e
invocar a su Hijo amado con nuestros labios, cada vez que hacemos una
oraci=F3n de fe, invoc=E1ndole. Porque s=F3lo el esp=EDritu del coraz=F3n d=
e la
mente del Se=F1or Jesucristo puede realmente conocer a Dios y a su
Esp=EDritu Santo, en esta vida y, por supuesto, en la nueva vida
infinita del nuevo reino de los cielos, de los =E1ngeles, en sus
millares y de todos los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la
humanidad entera, tambi=E9n.

Es decir, que el esp=EDritu del coraz=F3n sagrado de la mente del Se=F1or
Jesucristo tiene que ser parte de cada uno de nosotros, hoy m=E1s que
nunca, como siempre ha sido nuestra su imagen y su semejanza, para que
entonces nosotros poder conocerle a =E9l, tal como siempre ha sido a
trav=E9s de los siglos, como el Fundador de nuestras vidas. Y sin =E9ste
esp=EDritu del coraz=F3n de la mente del Se=F1or Jesucristo, entonces
nosotros mismos seremos igual que Ad=E1n y Eva, en el para=EDso, sin saber
en donde estamos parados, ni que estamos haciendo en sus lugares
sagrados del para=EDso y delante de la presencia gloriosa de su =C1rbol de
vida y de sus millares de =E1ngeles celestiales, por ejemplo.

Adem=E1s, yo mismo estoy seguro, que ning=FAn hombre desea caer en el
error de Ad=E1n, como tambi=E9n ninguna mujer desear=EDa cometer el mismo
error del primer pecado original de Eva, para hacerle tanto da=F1o a
Dios y a su descendencia infinita, en el cielo y por toda la tierra,
tambi=E9n. Es m=E1s, no podremos conocer a Dios, ni a su Jesucristo, ni
menos a su Esp=EDritu Santo, ni a ninguno de sus =E1ngeles u hombres o
mujeres fieles a =C9l, del pasado o de siempre, porque el esp=EDritu del
coraz=F3n rebelde de la mente de Ad=E1n reinar=EDa, como siempre, en
nuestras vidas, para aumentar ceguera a nuestra ceguera espiritual.

Y esto es muerte segura para cualquiera, en el para=EDso, en la tierra
y, por supuesto, en el infierno y en el lago de fuego del m=E1s all=E1,
tambi=E9n. Es decir, que la mente rebelde a Dios y a su =C1rbol de vida
eterna, del pecador y de la pecadora, de hoy en d=EDa, en todos los
lugares de la tierra, va directamente a descender a su lugar eterno,
entre las llamas de la ira de Dios, en el infierno o el lago de fuego,
como los =E1ngeles ca=EDdos. Y los =E1ngeles ca=EDdos, como Lucifer primero,
por ejemplo, va directamente a su muerte eterna entre las llamas del
lago de fuego, por la simple raz=F3n de que el esp=EDritu del coraz=F3n de
su mente y de cada uno de sus seguidores, en sus millares, como en la
tierra y en el m=E1s all=E1, no es del Se=F1or Jesucristo; eso es todo.

Por ende, ninguno de ellos tiene la mente del esp=EDritu del coraz=F3n del
Se=F1or Jesucristo o del =C1rbol Viviente, porque se negaron a comer y
beber de =C9l, en sus d=EDas de vida en el cielo, lo cual los hizo
rebeldes a su Dios y salvador de sus vidas, para luego ser echados
fuera de la presencia de Dios, eternamente. Porque ning=FAn =E1ngel ca=EDdo
tiene el perd=F3n de Dios, por su rebeli=F3n hacia =C9l y hacia su nombre
santo, el cual vive en perfecta santidad, en el esp=EDritu del coraz=F3n
de la mente sagrada de nuestro salvador celestial, el Se=F1or
Jesucristo, en el cielo y por toda la tierra, tambi=E9n.

En la medida en que, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es el verdadero "templo
del nombre sagrado de Dios", en el reino de los cielos y por toda la
tierra, tambi=E9n, eternamente y para siempre. Y as=ED tambi=E9n ha de ser
en la nueva vida infinita del nuevo reino de Dios, con los =E1ngeles y
con cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera, para miles
de siglos venideros, en el nuevo m=E1s all=E1 de Dios y de su Esp=EDritu
Santo, por siempre rodeado de seres santos y de su nueva humanidad
celestial.

Todos, sin hacer excepci=F3n de persona alguna, tendr=E1n el esp=EDritu del
coraz=F3n de la mente del Se=F1or Jesucristo delante de Dios y de su
Esp=EDritu Santo, en sus nuevas vidas celestiales de su nuevo reino
eternal, desde ya, en el m=E1s all=E1, si tan s=F3lo creen e invocan al
Mes=EDas en sus vidas, al Hijo de David, para destruir tinieblas.
Entonces el Esp=EDritu Santo de Dios, desde los primeros d=EDas de la
creaci=F3n del cielo y de la tierra, como desde g=E9nesis 1:2, por
ejemplo, Dios no ha dejado de enviarlo al mundo, lleno de poderes y de
autoridades muy especiales, para bendecir la vida del hombre y de su
linaje por doquier, para que las tinieblas no los da=F1en.

Es decir, para transformar lo que antes era tinieblas en el esp=EDritu
del coraz=F3n de la mente del hombre, a la luz m=E1s brillante que el sol
del =C1rbol de la vida, su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!, para que
no viva m=E1s perdido en sus pecados, sino todo lo contrario. Y esto es,
para que =E9l o ella, junto con los suyos, en todos los lugares de la
tierra y en el para=EDso, tambi=E9n, vivan por siempre seguros, gozando en
sus esp=EDritus y cuerpos humanos: el favor, la misericordia y la gracia
infinita de su nombre redentor, su "Cordero Escogido", =A1el =FAnico y
perfecto Mes=EDas Celestial, para la eternidad!

Entonces si cambias el esp=EDritu del coraz=F3n de tu mente, mi estimado
hermano y mi estimada hermana, realmente habr=E1s cambiado el destino de
tu vida, porque tu caminar ya no ser=E1 por las tinieblas de la tierra o
del m=E1s all=E1, sino por el camino eterno de la luz de la vida infinita
del Se=F1or Jesucristo, para nunca m=E1s perderte. Fue por esta raz=F3n, que
el Se=F1or Jesucristo les manifest=F3 a sus ap=F3stoles y disc=EDpulos, de =
que
s=F3lo =C9l es el camino, la verdad la vida para regresar a sus vidas
normales y celestiales del para=EDso o del nuevo reino de Dios, en los
cielos, como la nueva vida infinita de La Nueva Jerusal=E9n de la nueva
eternidad venidera.

Pues, sin m=E1s escribir por el momento tu mente es el Se=F1or Jesucristo,
como en el d=EDa de tu formaci=F3n, como en los d=EDas de vida celestial en
el para=EDso, como hoy mismo en la tierra, para Dios y para su Esp=EDritu
Santo, y hasta por siempre, en tu nueva vida infinita y feliz del
nuevo reino de los cielos.

El amor (Esp=EDritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo
es contigo.


=A1Cultura y paz para todos, hoy y siempre!


D=EDgale al Se=F1or, nuestro Padre Celestial, de todo coraz=F3n, en el
nombre del Se=F1or Jesucristo: Nuestras almas te aman, Se=F1or. Nuestras
almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
cielo, tambi=E9n, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo
amado, el Se=F1or Jesucristo.

LOS =CDDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es por eso que los =EDdolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
verdad de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para
que la omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la
voluntad perfecta del Padre Celestial y de su Esp=EDritu Eterno. Pero
todo esto tiene un fin en tu vida, en =E9sta misma hora crucial de tu
vida. Has de pensar quiz=E1 que el fin de todos los males de los =EDdolos
termine, cuando llegues al fin de tus d=EDas. Pero esto no es verdad.
Los =EDdolos con sus esp=EDritus inmundos te seguir=E1n atormentando d=EDa y
noche entre las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber
desobedecido a la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos
estos males est=E1 aqu=ED contigo, en el d=EDa de hoy. Y =E9ste es el Se=F1=
or
Jesucristo. Cree en =C9l, en esp=EDritu y en verdad. Usando siempre tu fe
en =C9l, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos de la
presencia terrible de los =EDdolos y de sus huestes de esp=EDritus
infernales en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos tambi=E9n,
en la eternidad del reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley
santa es de d=EDa en d=EDa honrada y exaltada en gran manera, por todas
las huestes de sus santos =E1ngeles. Y t=FA con los tuyos, mi estimado
hermano, mi estimada hermana, has sido creado para honrar y exaltar
cada letra, cada palabra, cada oraci=F3n, cada tilde, cada categor=EDa de
bendici=F3n terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada
se=F1or=EDo, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y
celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra,
del d=EDa de hoy y de la tierra santa del m=E1s all=E1, tambi=E9n, en el re=
ino
de Dios y de su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!, =A1El Todopoderoso de
Israel y de las naciones!

S=D3LO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la =FAnica ley santa de Dios y del Se=F1or Jesucristo en tu
coraz=F3n, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo as=ED, desde
los d=EDas de la antig=FCedad, desde los lugares muy altos y santos del
reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: "No tendr=E1s otros dioses delante de m=ED".

SEGUNO MANDAMIENTO: "No te har=E1s imagen, ni ninguna semejanza de lo
que est=E9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinar=E1s ante ellas ni les rendir=E1s
culto, porque yo soy Jehov=E1 tu Dios, un Dios celoso que castigo la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
cuarta generaci=F3n de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos".

TERCER MANDAMIENTO: "No tomar=E1s en vano el nombre de Jehov=E1 tu Dios,
porque =C9l no dar=E1 por inocente al que tome su nombre en vano".

CUARTO MANDAMIENTO: "Acu=E9rdate del d=EDa del s=E1bado para santificarlo.
Seis d=EDas trabajar=E1s y har=E1s toda tu obra, pero el s=E9ptimo d=EDa se=
r=E1
s=E1bado para Jehov=E1 tu Dios. No har=E1s en ese d=EDa obra alguna, ni t=
=FA, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
forastero que est=E1 dentro de tus puertas. Porque en seis d=EDas Jehov=E1
hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
repos=F3 en el s=E9ptimo d=EDa. Por eso Jehov=E1 bendijo el d=EDa del s=E1b=
ado y
lo santific=F3".

QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus d=EDas
se prolonguen sobre la tierra que Jehov=E1 tu Dios te da".

.TO MANDAMIENTO: "No cometer=E1s homicidio".

SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometer=E1s adulterio".

OCTAVO MANDAMIENTO: "No robar=E1s".

NOVENO MANDAMIENTO: "No dar=E1s falso testimonio en contra de tu
pr=F3jimo".

DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciar=E1s la casa de tu pr=F3jimo; no
codiciar=E1s la mujer de tu pr=F3jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu pr=F3jimo".

Entr=E9gale tu atenci=F3n al Esp=EDritu de Dios y d=E9shazte de todos estos
males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
tambi=E9n. Hazlo as=ED y sin mas demora alguna, por amor a la Ley santa de
Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
desean ser libres de sus =EDdolos y de sus im=E1genes de talla, aunque t=FA
no lo veas as=ED, en =E9sta hora crucial para tu vida y la vida de los
tuyos, tambi=E9n. Y t=FA tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los d=EDas
de la antig=FCedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el d=EDa de hoy.
Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
s=F3lo =C9l desea ver vida y vida en abundancia, en cada naci=F3n y en cada
una de sus muchas familias, por toda la tierra.

Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Se=F1or
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
juntos la siguiente oraci=F3n de Jesucristo delante de la presencia
santa del Padre Celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
almas:

ORACI=D3N DEL PERD=D3N

Padre nuestro que est=E1s en los cielos: santificada sea la memoria de
tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo as=ED tambi=E9n en la
tierra. El pan nuestro de cada d=EDa, d=E1noslo hoy. Perd=F3nanos nuestras
deudas, como tambi=E9n nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentaci=F3n, mas l=EDbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
poder y la gloria por todos los siglos. Am=E9n.

Porque si perdon=E1is a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
tambi=E9n os perdonar=E1 a vosotros. Pero si no perdon=E1is a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonar=E1 vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Se=F1or Jes=FAs dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR M=CD".
Juan 14:

NADIE M=C1S TE PUEDE SALVAR.

=A1CONF=CDA EN JES=DAS HOY!

MA=D1ANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MA=D1ANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL D=CDA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de =E9ste MUNDO y
su MUERTE.

Disp=F3nte a dejar el pecado (arrepi=E9ntete):

Cree que Jesucristo muri=F3 por ti, fue sepultado y resucito al tercer
d=EDa por el Poder Sagrado del Esp=EDritu Santo y deja que entr=E9 en tu
vida y sea tu =DANICO SALVADOR Y SE=D1OR EN TU VIDA.

QUIZ=C1 TE PREGUNTES HOY: =BFQUE ORAR? O =BFC=D3MO ORAR? O =BFQU=C9 DECIRLE=
AL
SE=D1OR SANTO EN ORACI=D3N? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios m=EDo, soy un
pecador y necesito tu perd=F3n. Creo que Jesucristo ha derramado su
SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
pecado. Invito a Cristo a venir a mi coraz=F3n y a mi vida, como mi
SALVADOR.

=BFAceptaste a Jes=FAs, como tu Salvador? =BFS=ED _____? O =BFNo _____?

=BFFecha? =BFS=ED ____? O =BFNo _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una
nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada d=EDa para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
orando todos los d=EDas en el nombre de JES=DAS. Baut=EDzate en AGUA y en El
ESP=CDRITU SANTO DE DIOS, adora, re=FAnete y sirve con otros cristianos en
un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
autoridad. Habla de Cristo a los dem=E1s.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
cristianos que los hermanos Pentecost=E9s o pastores del evangelio de
Jes=FAs te recomienden leer y te ayuden a entender m=E1s de Jes=FAs y de su
palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos est=E1n disponibles en
gran cantidad en diferentes temas, en tu librer=EDa cristiana inmediata
a tu barrio, entonces visita a las librer=EDas cristianas con
frecuencia, para ver que clase de libros est=E1n a tu disposici=F3n, para
que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer m=ED libro que he escrito para ti, para que
te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y as=ED
comiences a crecer en =C9l, desde el d=EDa de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
Jerusal=E9n d=EDa a d=EDa y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque =E9sta=
es
la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
tierra: todas nuestras bendiciones y salvaci=F3n eterna de nuestras
almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Esp=EDritu Eterno: "Vivan
tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
tranquilidad en tus palacios, Jerusal=E9n". Por causa de mis hermanos y
de mis amigos, dir=E9 yo: "Haya paz en ti, siempre Jerusal=E9n". Por causa
de la casa de Jehov=E1 nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
implorar=E9 por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Esp=EDritu de
Dios a toda la humanidad, dici=E9ndole y asegur=E1ndole: - Qu=E9 todo lo que
respira, alabe el nombre de Jehov=E1 de los Ej=E9rcitos, =A1el Todopoderoso!
Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
todo coraz=F3n, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
como siempre, por la eternidad.



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%20///




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102756. =?iso-8859-1?q?(IV=C1N):_RENOVANDO_TU_MENTE?=