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Subject: =?iso-8859-1?q?(IV=C1N):_UN_NUEVO_CORAZ=D3N_DE_DIOS_EN_NOSOTROS?= Posted on: Sat, 30 Jun 2007 17:17:24 +0000 (UTC)


S=E1bado, 30 de Junio, a=F1o 2007 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoam=E9rica


(Este Libro fue Escrito por Iv=E1n Valarezo)


(Felices Fiestas Julianas a todo Guayaquil 2007. Este libro se lo
dedico a cada una de sus familias, dentro y fuera de su gran ciudad
natal, en su mes de celebraciones culturales por su independencia. Que
nuestro Padre Celestial siga bendiciendo a nuestros pueblos en todas
nuestras ciudades americanas, y que s=F3lo la paz, el amor, la verdad,
la justicia, la uni=F3n en el Esp=EDritu de Dios y su prosperidad infinita
reinen en nuestras familias d=EDa a d=EDa y por siempre, en el poder
glorioso de la invocaci=F3n de nuestro salvador celestial, =A1el Se=F1or
Jesucristo! =A1Felices Fiestas Julianas a todos!)


UN NUEVO CORAZ=D3N DE DIOS EN NOSOTROS

Nuestro Dios necesita cambiar nuestros corazones y su esp=EDritu humano,
tambi=E9n, no con cualquier coraz=F3n de =E1ngeles o de otros seres santos
del cielo, sino por el mismo coraz=F3n y esp=EDritu sagrado de su =C1rbol de
vida, =A1el Se=F1or Jesucristo! Ese es el coraz=F3n de Dios, y ese es el
coraz=F3n que Dios so=F1=F3 para el hombre de su creaci=F3n infinita. Porque
s=F3lo del coraz=F3n, del esp=EDritu de la sangre y de la vida del Se=F1or
Jesucristo, ha de vivir en su nueva vida infinita del nuevo reino de
los cielos, en el m=E1s all=E1, y m=E1s no con el coraz=F3n y con su esp=ED=
ritu
rebelde de siempre de Ad=E1n y de Eva, en la vida de sus descendientes,
por ejemplo.

Ya que, esto es pecado y profundas tinieblas para nuestro Dios, para
su Esp=EDritu Santo y para sus huestes angelicales del reino celestial.
Y sin el coraz=F3n y el esp=EDritu de su Hijo amado, nuestro Padre
Celestial no desea vivir con ning=FAn =E1ngel del cielo, ni con ning=FAn
hombre, mujer, ni=F1o o ni=F1a de la humanidad entera, comenzando con Ad=E1n
y Eva, por ejemplo. Fue por esta raz=F3n, de que despu=E9s de Dios haber
creado al hombre en sus manos santas, entonces luego lo llevo a la
presencia sagrada de su =C1rbol de vida eterna, para que de =E9l reciba,
por medio de su fruto de vida, de su esp=EDritu y de su coraz=F3n santo,
en su pecho y en toda su vida, tambi=E9n.

Y s=F3lo as=ED Dios iba a estar feliz y contento con Ad=E1n y con cada uno
de sus descendientes, en todos los lugares del para=EDso y de su inmensa
creaci=F3n, tambi=E9n. Porque Dios desea vivir en perfecta paz, felicidad
y gloria infinita de su nueva vida del nuevo reino de los cielos, como
la nueva ciudad celestial del cielo, prometida a los patriarcas de la
antig=FCedad de Israel: La Nueva Jerusal=E9n Santa e Infinita del gran rey
Mes=EDas y de sus pueblos eternos.

De hecho, esto era algo muy importante de Dios hacer en la vida de
Ad=E1n y de cada uno de sus descendientes, para as=ED entonces asegurarse,
de que su esp=EDritu de amor hacia =C9l y hacia su nombre santo, iba a ser
muy bien recibido y sin problema alguno, en cada uno del coraz=F3n de
ellos, para siempre. Porque Dios necesitaba al hombre y a la mujer,
que le conociesen a =C9l, como su Dios y como su =FAnico Creador
Celestial, =ABpor el esp=EDritu de amor y de santidad infinita=BB, los
cuales s=F3lo pueden ser posibles y emanar del coraz=F3n sagrado, del
pacto eterno de la sangre milagrosa, de su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo!

Porque, adem=E1s, nuestro Padre Celestial no puede esperar gloria y
honra del coraz=F3n del hombre, de la mujer, del ni=F1o y de la ni=F1a de
toda la tierra, si no tienen un coraz=F3n y un esp=EDritu en sus pechos,
como el coraz=F3n y el esp=EDritu noble de su =C1rbol de vida, el gran rey
Mes=EDas, por ejemplo. Dado que, es totalmente imposible que un ser
viviente, como los =E1ngeles del cielo o como los hombres del para=EDso o
de la tierra, entonces puedan realmente servirle a =C9l y a su nombre
santo, si el coraz=F3n y el esp=EDritu del Se=F1or Jesucristo no est=E1n en
ellos, en la tierra o en el reino de los cielos, por ende.

Adem=E1s, nadie podr=E1 jam=E1s conocer a Dios, ni menos entenderle, como
s=F3lo el coraz=F3n sagrado del Se=F1or Jesucristo: =ABle conoce y le
entiende, en su esp=EDritu sobrenatural e infinitamente glorioso,
tambi=E9n=BB. Y es por =E9sta raz=F3n, que el hombre est=E1 en un grave pro=
blema
espiritual con su Creador, porque en su pecho no est=E1 el coraz=F3n, ni
el esp=EDritu noble del Se=F1or Jesucristo, el fruto de la vida, el cual
Dios le ofreci=F3 a Ad=E1n y a Eva, para que ambos vivan y le conozcan,
para servirle infinitamente en el cielo.

Por lo tanto, no hay nada, ni nadie, en toda la gloria del reino de
los cielos y de la tierra, tambi=E9n, que verdaderamente le pueda
entregar =E9ste coraz=F3n y con su esp=EDritu bendito del Se=F1or Jesucrist=
o,
si no es el mismo Esp=EDritu Santo de Dios. Porque si hubiese existido
alguien adem=E1s del Esp=EDritu Santo y del Se=F1or Jesucristo, que le
puedan proveer al hombre ese coraz=F3n y ese esp=EDritu divino en su
pecho, para vivir y gozar la vida eterna, siempre sirviendo a Dios y a
su nombre santo, entonces ya hace mucho tiempo atr=E1s que Dios mismos
lo hubiese revelado al mundo entero.

Pero no es as=ED; no hay nadie igual al Esp=EDritu de Dios y al Se=F1or
Jesucristo, para que pongan, por gracia y misericordia infinita de
Dios: un coraz=F3n y con su esp=EDritu noble, igual al del fruto de la
vida eterna, del =C1rbol de vida de Dios, su Hijo amado, =A1el Mes=EDas del
para=EDso y de todos los tiempos! Porque es s=F3lo el Esp=EDritu Santo, a
trav=E9s de la palabra, el nombre y la obra sagrada de Jesucristo, la
cual fue llevada acabo sobre los =E1rboles cruzados de Ad=E1n y Eva, sobre
la cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusal=E9n, para bendecir
al hombre de la tierra y as=ED ninguno de ellos pierda su bendici=F3n
jam=E1s.

Es por eso, que si nosotros deseamos complacer a Dios en nuestras
vidas, entonces tenemos que pedirle al SE=D1OR que "env=EDe a su Esp=EDritu
Santo" a nuestros corazones y a nuestros esp=EDritus humanos, tambi=E9n,
para que nos bendiga d=EDa y noche, con el coraz=F3n y con el esp=EDritu
bendito e infinitamente obediente a la Ley de Dios, del Se=F1or
Jesucristo. Porque es s=F3lo el Esp=EDritu de Dios quien puede realmente
entrar en nuestros corazones y en nuestros esp=EDritus humanos, en
cualquier lugar y a en cualquier hora del d=EDa, para transformarlos
milagrosamente en el coraz=F3n y en el esp=EDritu sagrado del =C1rbol de la
vida, nuestro =FAnico salvador celestial, =A1el Gran Rey Mes=EDas del
para=EDso y de la humanidad entera!

Y s=F3lo as=ED entonces poseeremos en nuestros pechos un coraz=F3n nuevo y
un esp=EDritu noble, mayor que los =E1ngeles del cielo e igual como el del
Se=F1or Jesucristo, para conocer a Dios y agradarle a =C9l, en toda su
verdad, sabidur=EDa y justicia infinita, en la tierra y en el cielo,
para siempre. Es por eso, que "el aceptar al Se=F1or Jesucristo" en
nuestros corazones y en nuestros esp=EDritus humanos, creyendo en =E9l y
confesando su nombre milagroso con nuestros labios, es lo correcto
delante de Dios, de su Esp=EDritu Santo y de sus huestes celestiales,
hoy en d=EDa y para siempre, en la eternidad venidera.

POR ESO DICE EL SE=D1OR: LES DAR=C9 UN CORAZ=D3N NUEVO Y UN ESP=CDRITU NOBLE

Les dar=E9 un coraz=F3n nuevo y pondr=E9 un esp=EDritu noble dentro de
ustedes, en toda la tierra. Pues quitar=E9 de su carne el coraz=F3n
rebelde y de piedra, para darles un coraz=F3n nuevo y de carne santa,
tambi=E9n, les dec=EDa nuestro SE=D1OR a los antiguos, porque deseaba que le
amasen infinitamente, como su Hijo amado y sus huestes celestiales le
han amado s=F3lo a =E9l, a trav=E9s de los siglos y hasta nuestros d=EDas, =
por
ejemplo. Es por eso, que nuestro Dios siempre se mostr=F3 a los
antiguos, como un Dios misericordioso, perdonador del pecado y
abundante en amor y bondad infinita, para que le conozcan por su
nombre santo =FAnicamente, en sus corazones y en sus esp=EDritus humanos.

Adem=E1s, es por eso, que nuestro Dios ha creado muchas cosas gloriosas
en el infinito y as=ED tambi=E9n en toda la tierra, para la gloria
venidera de su nombre santo, en su nuevo reino de los cielos. Y desde
que Dios decidi=F3 engrandecer su nombre glorioso, en los corazones de
todos sus seres creados del reino de los cielos, entonces no ha dejado
de crear muchas cosas, y aun tiene planes para mayores cosas jam=E1s
pensadas por los =E1ngeles del cielo, ni por los hombres del para=EDso o
de la tierra, de nuestros d=EDas, por ejemplo.

Es por eso, que nuestro Dios crea al hombre de toda la tierra y luego
a la mujer, como Ad=E1n y Eva en el para=EDso, por ejemplo, para que su
nombre sea "sumamente glorificado en sus corazones", s=F3lo por medio
del nombre sagrado del =C1rbol de la vida, su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo! Porque sin el nombre del Se=F1or Jesucristo viviendo en
nuestros corazones, entonces nuestro coraz=F3n no funciona, sino que se
enga=F1a a s=ED mismo y se pierde infinitamente, en las profundas
tinieblas, ya existentes en su coraz=F3n, por las mentiras de Lucifer y
de la serpiente antigua del Ed=E9n, por ejemplo.

Y si nuestro coraz=F3n no funciona, como Dios lo preparo en el pecho del
hombre, en el d=EDa de su formaci=F3n para que viva en el para=EDso,
entonces "no le conocer=E1 jam=E1s, ni menos le amara", como =C9l desea ser
amado por el hombre y sus descendientes, para vivir la vida infinita
de su nombre glorioso, en el nuevo cielo. Es m=E1s, nuestro Dios nos
creo en su coraz=F3n y con sus pensamientos m=E1s profundos y gloriosos de
su vida sagrada, para no s=F3lo librarnos de las tinieblas y darnos de
su vida muy preciada, sino tambi=E9n para darnos su mismo coraz=F3n, lleno
por siempre de su Hijo amado, el Se=F1or Jesucristo, para alcanzar
nuevas glorias para su nombre santo.

Y esto es algo muy glorioso, por cierto, que Dios jam=E1s "lo ha hecho
con ninguno de los =E1ngeles" del reino de los cielos, desde los
primeros d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo,
para alcanzar mayores glorias y honras a su nombre santo, en el cielo
y as=ED tambi=E9n, en todos los lugares de la tierra. Por lo cual, la
lucha de nuestro Dios para glorificar su nombre santo es cada vez
mayor que antes, para darnos una vida mejor de la que hayamos conocido
con Ad=E1n y Eva en el para=EDso o de la tierra, de nuestros d=EDas, por
ejemplo.

En vista de que, nuestro Dios nos ha creado para alcanzar grandes
cosas en nuestros corazones y en nuestras vidas, tambi=E9n, si s=F3lo
confiamos en =E9l, por medio del fruto del =C1rbol de la vida, su Hijo
amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Adem=E1s, nuestro Dios "lucha d=EDa y noch=
e"
por cada uno de nosotros, de la misma manera que tuvo que luchar por
Ad=E1n, por ejemplo, en el d=EDa de su creaci=F3n, para liberarlo de las
profundas cadenas de muerte eterna, de las profundas tinieblas del
coraz=F3n de la tierra y del m=E1s all=E1, tambi=E9n, como el bajo mundo de=
la
oscuridad.

Entonces nuestro Dios sabia muy bien, como un minero que explota la
tierra, en busca de minerales y tesoros escondidos, pues as=ED Dios
encontr=F3 al hombre en el fondo de la tierra, y lo levanto porque en =E9l
hab=EDa gloria y honra infinita para su vida y para su nombre santo,
para siempre, en la nueva vida infinita del cielo. Adem=E1s, porque
desde el d=EDa que nuestro Dios nos libero, por medio de Ad=E1n, de las
profundas tinieblas del polvo de la muerte y con sus manos sagradas,
las cuales jam=E1s las hab=EDa ensuciado con el polvo de la tierra,
entonces lo hizo por mayor amor a su nombre santo, que en el d=EDa que
crea a los =E1ngeles santos.

Es por eso, que Dios s=E9 gloria infinitamente en la creaci=F3n del hombre
en sus manos santas, como la obra mayor que haya logrado en su vida
sagrada en el reino de los cielos, y tambi=E9n lo desea hacer asimismo
en todos los lugares de la tierra, pero con la ayuda id=F3nea de su
Esp=EDritu santo y de su Jesucristo. Y, hoy en d=EDa, nuestro Dios nos
desea liberar a un nivel m=E1s alto, para alejarnos de todas las
profundas tinieblas del polvo de la tierra y del mundo bajo de los
muertos para siempre, cuanto m=E1s lejos mejor, no con Ad=E1n como en el
principio, sino con su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Y esto es
algo infinitamente glorioso para cualquier alma, para cualquier
coraz=F3n y para cualquier vida infinita. (Y =E9sta es la misma vida tuya,
mi estimado hermano y mi estimada hermana, por la cual Dios la ha
creado para su gran obra final, de su nuevo reino venidero.)

Porque parece que cuanto m=E1s cerca nos mantenemos a la tierra y sus
tinieblas, el peligro de contaminarnos con sus pecados, mentiras y
maldades eternas, es cada vez mayor que antes, lo cual hace que
nuestras vidas peligren en caer en el mal eterno, por ejemplo, como
sucedi=F3 con Ad=E1n y Eva en el cielo, para caer en la tierra. Y nuestro
Dios no desea ver "el mal del para=EDso" volverse a repetir con ninguno
de sus seres muy amados, de todos los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as
de la humanidad entera, que aman en sus corazones y en sus esp=EDritus
eternos: su fruto de vida y de salud eterna, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Entonces en el principio con Ad=E1n, nuestro Dios nos pudo rescatar de
las profundas tinieblas de la tierra, para vivir con su imagen y con
su semejanza perfecta en el para=EDso y en toda la tierra, tambi=E9n.
Pero, hoy en d=EDa, Dios nos desea rescatar de las profundas tinieblas
del mundo bajo de los muertos, como del infierno y el lago de fuego,
nuestra segunda muerte del alma, s=F3lo por medio de su Hijo amado, para
darnos vida no s=F3lo en la tierra, en el para=EDso, sino tambi=E9n en la
nueva Jerusal=E9n Santa e Infinita del cielo.

Porque Ad=E1n ascendi=F3 de las profundas tinieblas de la tierra, por los
poderes sobrenaturales de la mano de Dios, pero el Se=F1or Jesucristo
descendi=F3 del cielo, de los lugares m=E1s brillantes que el sol del m=E1s
all=E1, de la vida gloriosa y sumamente honrado del reino de los cielos,
por ejemplo. Por ello, con Ad=E1n regresamos al bajo mundo de la muerte,
la perdici=F3n eterna de las profundas tinieblas de las mentiras del m=E1s
all=E1 de Lucifer y de sus =E1ngeles ca=EDdos, pero no as=ED con Cristo. En
verdad, con nuestro Se=F1or Jesucristo viviendo en nuestros corazones no
es as=ED, con ninguno de nosotros jam=E1s, por m=E1s pecadores que seamos
delante de Dios, sino todo lo contrario.

Ciertamente con el Se=F1or Jesucristo somos =ABlevantados=BB por los poderes
sobrenaturales de los =E1rboles cruzados de Ad=E1n y Eva, sobre la cima de
la roca eterna, que descienden del cielo, tambi=E9n, y que recibieron la
sangre del pacto eterno entre Dios y el hombre, para que entonces cada
uno de nosotros se levante al cielo m=E1s all=E1 de los =E1ngeles. Entonces
las tinieblas de la muerte eterna, de donde salimos primero nos
reclaman d=EDa y noche para que regresemos a ellas, como en el
principio, reclamo la vida de Ad=E1n, de Eva y de sus descendientes,
tambi=E9n.

Pero la luz del bien eterno del =C1rbol de la vida, del Esp=EDritu de Dios
y de las huestes celestiales de nuestro Padre Celestial, "nos reclama"
as=ED mismo, pero con mayor clamor infinito del nombre de Dios, para que
no volvamos jam=E1s a la oscuridad de antes, sino que ascendamos a la
luz del cielo, para la eternidad venidera. Porque nosotros no somos de
las tinieblas, aunque salimos de ellas, en el d=EDa de nuestra formaci=F3n
en las manos de Dios, pues, somos de Dios y de la gran obra infinita
de sus manos santas, para su nueva creaci=F3n venidera y de su nueva
vida celestial, la cual no conocer=E1 el pecado, ni el fin de las cosas,
jam=E1s.

Es por eso, que nuestro Dios seguir=E1 haciendo estas cosas maravillosas
por nosotros, porque =E9l es misericordioso para con cada uno de
nosotros, en toda la tierra; no queriendo jam=E1s que ninguno de
nosotros vuelva a las tinieblas del m=E1s all=E1 o que muera en el pecado
de su coraz=F3n, de no conocer al Se=F1or Jesucristo, sino todo lo
contrario. Ciertamente, Dios desea que nosotros, sin que falte
ninguno, entonces veamos la vida eterna, tal como =E9l siempre la ha
conocido a trav=E9s de los siglos, por medio de su Hijo, el Se=F1or
Jesucristo, en el cielo, en la tierra y as=ED tambi=E9n en su nueva vida
infinita de su nuevo reino celestial, como la gran Jerusal=E9n Santa e
Infinita.

Puesto que, s=F3lo el Se=F1or Jesucristo es el =C1rbol de la vida, en el
reino de los cielos, en el para=EDso, en la tierra y as=ED tambi=E9n en la
nueva eternidad venidera del nuevo reino celestial, de =E1ngeles y de la
nueva humanidad eterna e infinita. Entonces "la meta" de nuestro Dios
para con cada uno de nosotros, de todas las familias, razas, pueblos,
linajes y reinos del mundo entero, es de "quitarnos" =E9ste coraz=F3n de
piedra, que el pecado lo ha transformado en algo horroroso y pecador,
para =E9l y para su vida sagrada del cielo, por un coraz=F3n nuevo y con
esp=EDritu un noble.

Adem=E1s, este coraz=F3n nuevo y con un esp=EDritu noble, que nuestro Dios
nos ha dado, no ha sido tanto como el de Ad=E1n o de Eva, en el para=EDso,
o como alguno de sus =E1ngeles m=E1s gloriosos y portentoso del reino de
los cielos, sino que mucho m=E1s que todo esto santo y glorioso para
nuestro Dios. Realmente ha sido el mismo coraz=F3n y con el mismo
esp=EDritu de vida de la sangre sagrada de su Hijo amado, el Se=F1or
Jesucristo, que nuestro Dios nos ha dado a cada uno de nosotros, para
que nos "elevemos" aun m=E1s alto aun que todas las tinieblas, de donde
nos rescato, para llenarnos de la luz m=E1s brillante que el sol.

Por milagro, esta luz m=E1s brillante que el sol es de la misma vida de
siempre del =C1rbol de la vida, no tanto del reino de los cielos, de hoy
en d=EDa, por ejemplo, sino de una vida y de un reino mayor que todos
los anteriores, el cual no tendr=E1 fin jam=E1s, como La Nueva Jerusal=E9n
Santa e Infinita. Adem=E1s, este nuevo reino no conocer=E1 el fin jam=E1s
como los anteriores, =ABporque el coraz=F3n y el esp=EDritu de su gran rey
Mes=EDas reinaran infinitamente, en nuestros corazones y en nuestros
esp=EDritus, para no volver a pecar, ni menos alejarnos de nuestro Dios,
como Ad=E1n y Eva se alejaron en el principio, para mal eterno de muchos
delante de Dios=BB.

Y, hoy en d=EDa, nuestro Padre Celestial, por los poderes sobrenaturales
del nombre sagrado de su Hijo amado y de su Esp=EDritu Santo, entonces
est=E1 removiendo los corazones de piedra y los esp=EDritus rebeldes hacia
=E9l y hacia su Ley Sagrada, de los pechos de todos los hombres,
mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, porque los quiere
santos. Y nuestro Padre Celestial hace estas cosas maravillosas d=EDa y
noche, para darnos del coraz=F3n de carne y del esp=EDritu glorioso del
gran rey Mes=EDas, para que entonces le podamos conocer a =C9l, como
nuestro Dios y Creador de nuestras vidas, en esta vida y en la
venidera tambi=E9n, como en el nuevo m=E1s all=E1.

Ya que, en el para=EDso no conoceremos jam=E1s a Dios, as=ED como en la
tierra de nuestros d=EDas, si no es por medio de la palabra y por la
ense=F1anza del Se=F1or Jesucristo, en nuestros corazones y en nuestras
vidas, tambi=E9n, las cuales vienen a nosotros d=EDa y noche y hasta que
la luz que est=E1 en nosotros se encienda. Y esto ha de ser, como Dios
mismo prometido a los antiguos y a la humanidad entera, para nosotros
"vivir una vida larga y totalmente nueva", en la nueva vida venidera
del nuevo reino celestial de su =C1rbol de vida y de su humanidad
infinita, rodeados por siempre de sus huestes celestiales del Esp=EDritu
Santo de Dios, por ejemplo.

Entonces mi estimado hermano y mi estimada hermana, si desde hoy mismo
deseases escapar de tu coraz=F3n de carne junto con su esp=EDritu rebelde
a tu Dios y a su fruto de vida eterna, para poder conocer las
bendiciones gloriosas de una vida sumamente perfecta y llena de ricos
sabores de la vida celestial, muy bien "lo puedes hacer", hoy. Lo
puedes hacer muy bien, en un momento de fe y de oraci=F3n, si tan s=F3lo
crees en tu coraz=F3n y as=ED mismo confiesas con tus labios al Se=F1or
Jesucristo, para comenzar a cambiar tu vida por la vida sant=EDsima de
Dios y de su mismo =C1rbol de vida, para que tus ojos dejen de ver las
tinieblas de siempre.

Ahora, al dejar t=FA de ver las tinieblas de siempre, de tu coraz=F3n y de
tu alma manchada por el pecado, s=F3lo entonces podr=E1s ver la luz m=E1s
brillante que el sol y que es, a la misma vez, la misma vida de Dios y
de los =E1ngeles del cielo, =A1el Se=F1or Jesucristo! Porque s=F3lo el Se=
=F1or
Jesucristo es la vida de Dios en todos los seres santos del cielo y
as=ED tambi=E9n en toda la tierra, hoy en d=EDa y para siempre, en la
eternidad venidera. En otras palabras, para cambiar tu vida de las
tinieblas de Lucifer y de sus mentiras, a la luz de la vida santa y
eternamente glorioso de Dios y de su Esp=EDritu Santo, entonces lo =FAnico
que tienes que hacer es "cambiar" tu coraz=F3n de piedra, por el coraz=F3n
y el esp=EDritu de vida de su Hijo, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Y s=F3lo entonces conocer=E1s en tu coraz=F3n, lo que jam=E1s pensaste
conocer: =ABla verdadera vida infinita, por la cual nuestro Dios te
libero del lodo de la tierra, en el d=EDa de tu creaci=F3n, para formarte
no s=F3lo en su imagen y conforme a su semejanza, sino mucho m=E1s que
esto=BB. Efectivamente, esto fue para darte, en un d=EDa como hoy, por
ejemplo, del coraz=F3n, del Esp=EDritu Santo y de la mente sagrada y
sumamente gloriosa de su Hijo amado, el Mes=EDas, para que s=F3lo veas la
luz de la nueva vida eterna y no tropieces nunca m=E1s en tus mismas
tinieblas de tu coraz=F3n y de siempre.

Por ende, si recibes al Se=F1or Jesucristo en tu coraz=F3n, como tu Mes=EDas
Celestial, como el Hijo amado de Dios, como el sumo sacerdote de todos
los tiempos, en el cielo y en la tierra y como tu =FAnico y suficiente
redentor, entonces habr=E1s cambiado tu coraz=F3n y su esp=EDritu humano,
por uno mejor. Y esto es realmente un coraz=F3n y con su esp=EDritu muy
bueno para ti, el cual ha descendido del cielo y de parte de Dios, en
el pecho del Se=F1or Jesucristo para que vivas hoy e infinitamente, en
tu nueva vida celestial del nuevo reino de los cielos, como en La
Nueva Jerusal=E9n Santa e Infinita del cielo, por ejemplo.

TODO ES HECHO NUEVO EN EL SE=D1OR JESUCRISTO

Entonces si alguno vive en la fe, de nuestro redentor, el Se=F1or
Jesucristo, nueva criatura es para Dios, para su Esp=EDritu Santo y para
sus huestes celestiales en el reino celestial; ciertamente, las cosas
viejas de su coraz=F3n pasaron, para el olvido eterno; he aqu=ED todas son
hechas nuevas, en la luz de una nueva vida angelical e infinita. Y
nuestro Dios hace todas estas cosas por nosotros, en todos los lugares
de la tierra, desde los d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas,
por ejemplo, porque nos ama, en el =FAnico amor sobrenatural y eterno de
su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!

En efecto, =E9ste es un amor sobrenatural, el cual nuestro Dios mismo le
manifest=F3 a Ad=E1n y a cada uno de sus descendientes, en su vida
celestial del para=EDso, pero la rechaza (el hombre) por ignorancia, por
"falta de conocimiento" en su coraz=F3n sobre el Se=F1or Jesucristo, su
=FAnico verdadero amigo en el cielo y en la tierra, para siempre. Porque
si Ad=E1n hubiese conocido al Se=F1or Jesucristo, "como el Hijo de Dios",
como el fruto del =C1rbol de la vida, para su coraz=F3n y para su alma
eterna, entonces no le hubiese rechazado jam=E1s, sino que le hubiese
hecho parte de su vida autom=E1ticamente, para la eternidad venidera,
sin jam=E1s tener que conocer el pecado y sus tinieblas.

Y as=ED Dios hubiese sido muy feliz en el para=EDso con Ad=E1n y con cada
uno de sus descendientes, tambi=E9n, en sus millares, de todas las
razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de toda la tierra, para
siempre. Pero como nosotros sabemos muy bien, Ad=E1n rechaza el amor del
Se=F1or Jesucristo, y al rechazar por error y por enga=F1o el amor de
Dios, como su fruto de vida y de salud eterna, para seguir viviendo su
vida celestial en el para=EDso, entonces dejo de vivir para Dios y para
su nueva vida infinita, de su nuevo reino celestial.

Aqu=ED es cuando el hombre muere, en su coraz=F3n, en su esp=EDritu, en su
alma, en su cuerpo y en su vida tambi=E9n, angelical y terrenal; y Dios
"comenz=F3 a luchar por su salvaci=F3n", por medio de su Esp=EDritu Santo y
la vida gloriosa y sumamente honrada de su Hijo, el Se=F1or Jesucristo,
=A1el =C1rbol de su =FAnica vida eterna! Y es por esta raz=F3n, que no s=F3=
lo
Ad=E1n muere sino tambi=E9n su esposa Eva y cada uno de sus descendientes,
en sus millares, y hasta tocar la vida gloriosa y sumamente honrada
del =C1rbol de la vida, el Mes=EDas, para sacrificar su vida dolorosamente
sobre el madero y sobre la cima de la roca eterna, en Jerusal=E9n, en
Israel.

Y s=F3lo de =E9sta manera =FAnica y sobrenatural, entonces Dios pod=EDa
"destruir el pecado y rescatarlo de las profundas tinieblas" de su
mismo coraz=F3n infinitamente muerto y con su esp=EDritu rebelde tambi=E9n,
porque el Se=F1or Jesucristo no era "rey y amigo", a la vez, en su vida
del para=EDso y de la tierra, tambi=E9n, para siempre. Es por eso, que era
de suma importancia que el Se=F1or Jesucristo dejase correr su sangre
santa, de su coraz=F3n y de sus venas por todo su cuerpo, como "lavando
y limpiando" al hombre de sus muchos pecados, para darle vida en
abundancia, en esta vida y en la venidera, igual, para siempre.

Entonces sin m=E1s demora alguna el Se=F1or Jesucristo, como un "gran
amigo y hermano" del hombre, a la vez, entonces entrega su sangre
sagrada en la tierra y en la misma ciudad escogida por Dios mismo,
para "salvar la vida" de sus muy amados por Dios y por =E9l mismo: el
hombre y la mujer de la humanidad entera. Y el Se=F1or Jesucristo nace,
vive para entrar en la vida del hombre y de la mujer de Israel y de la
humanidad entera, para "cumplir infinitamente" la Ley de Dios y de
Mois=E9s y as=ED luego morir sobre los =E1rboles cruzados de Ad=E1n y Eva,
sobre la cima de la roca eterna, para resucitar gloriosamente en el
Tercer D=EDa.

Porque en el Tercer D=EDa de la resurrecci=F3n, no s=F3lo Jesucristo iba a
resucitar de entre los muertos, venciendo as=ED al pecado y al =E1ngel de
la muerte, en sus mismas profundas tinieblas del bajo mundo de los
muertos, sino que se levantar=EDa glorioso con una nueva vida, llena de
la Ley de Dios y de Israel, para todos. Y esto es para todos los que
aman a Dios y a su Hijo amado, el Se=F1or Jesucristo, por supuesto,
siempre rodeado de su Esp=EDritu Santo y de sus huestes celestiales, en
el cielo y en la tierra, tambi=E9n, para por fin cumplir una de las
obras m=E1s sublimes de Dios, una vez m=E1s, en el mundo. Porque despu=E9s
de nuestro Dios haber dicho y hecho todo en la tierra, por culpa del
pecado, entonces desea transformar a la tierra en "un para=EDso
angelical y celestial", para gloria de su nombre, y para siempre, en
el coraz=F3n y en el esp=EDritu noble del hombre salvo por la sangre del
Se=F1or Jesucristo.

Entonces era en la ciudad de Jerusal=E9n, en donde el gran rey Mes=EDas
tenia que entregar su vida por la vida del hombre, y m=E1s no en otro
lugar del mundo, para entonces =E9l mismo poder reinar sobre el trono de
David, de acuerdo a la promesa hecha a David mismo y a los antiguos
patriarcas de Israel, por ejemplo. Es decir, tambi=E9n que el Se=F1or
Jesucristo descendi=F3 del cielo con "la luz y los poderes"
sobrenaturales de nuestro Creador, para no s=F3lo darnos luz, desde la
tierra escogida por Dios mismo para esta gran obra, sino para
volvernos a dar vida en abundancia, en la tierra y en el para=EDso,
tambi=E9n y luego "recogernos" para la nueva vida infinita.

Porque la nueva vida celestial e infinita de Dios se acerca cada vez
al cielo y a toda la tierra, y el hombre tiene que estar "preparado"
para esta nueva vida venidera del nuevo reino celestial, de su =C1rbol
de vida, de su Esp=EDritu Santo y de sus huestes celestiales,
envolviendo a la humanidad entera para servir a Dios, infinitamente.
Entonces Dios tenia que enviar primero a su Esp=EDritu Santo con grandes
poderes y autoridades muy especiales, por cierto, de su nombre santo,
para comenzar "la liberaci=F3n" del hombre de la tierra y as=ED entregarle
abiertamente a su Hijo amado, con todo su coraz=F3n sagrado y con su
esp=EDritu noble, tambi=E9n.

Entregarle p=FAblicamente a su Hijo amado, como su "Cordero Escogido",
en su tierra escogida y sobre la cima de la roca eterna, clavado a los
=E1rboles secos y sin vida de Ad=E1n y Eva, para limpiarnos de nuestros
pecados y males eternos, para que podamos vivir, como Dios mismo y
como los =E1ngeles viven, con sus corazones infinitamente muy felices. Y
al mismo tiempo, cada uno de nosotros, primero con el Se=F1or
Jesucristo, Ad=E1n y Eva "levantados hacia el para=EDso", para luego
entrar a vivir la paz y la gloria infinita del gran reino celestial,
en la nueva eternidad venidera de Dios y de sus hijos e hijas, de la
nueva humanidad celestial e infinita.

Entonces todo aquel que vive, en el esp=EDritu del Se=F1or Jesucristo, es
un "nuevo hombre", una nueva mujer, un nuevo ni=F1o o una nueva ni=F1a,
para Dios, para su Esp=EDritu Santo y para sus huestes celestiales;
todas las cosas viejas de su vida anterior ya no existen para Dios,
como sus malas palabras y sus malas acciones. Porque todas estas cosas
terribles, las cuales destruyen la vida del =E1ngel y as=ED tambi=E9n la del
hombre y la de la mujer de toda la tierra, son del pecado que naci=F3
primero en el coraz=F3n de Lucifer y luego en el coraz=F3n de los =E1ngeles
ca=EDdos y del hombre pecador, de igual forma.

Es decir, tambi=E9n que cuando el pecado muere en nosotros, por los
poderes sobrenaturales del Se=F1or Jesucristo, entonces todas las
mentiras, maldades, calumnias, enga=F1os, falsedades, "mueren" asimismo,
en nuestros corazones, en nuestras vidas del pasado, del presente y
del futuro, para siempre. De hecho, s=F3lo las cosas buenas de Dios,
"creadas" en el Se=F1or Jesucristo existen para Dios: como su verdad, su
mente, su justicia, su santidad, su inteligencia, su poder, su
sabidur=EDa, su paz y sus muchas bendiciones sobrenaturales de su nueva
vida celestial, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el para=EDso y en el nuevo
reino de los cielos.

Entonces el que vive creyendo en su coraz=F3n y as=ED confiesa con sus
labios: el nombre y la vida del Se=F1or Jesucristo, para Dios es una
nueva criatura, es decir, un nuevo ser viviente, no de la tierra y de
sus tinieblas, como su vida pasada, sino "un ser santo", totalmente
nuevo para vivir su vida infinita, en el para=EDso. Y para Dios no hay
pecador o pecador, que =E9l no pueda cambiar su vida, por una vida nueva
y totalmente gloriosa, como si jam=E1s "haya cometido" un solo pecado o
una sola maldad, en su coraz=F3n y en toda su vida, tambi=E9n, en la
tierra, en el para=EDso y en el nuevo reino venidero.

Es m=E1s, Dios puede hacer su vida tan santa y tan gloriosa, no tanto
como de los =E1ngeles del cielo, aunque esto es algo muy glorioso y
noble para nuestro Padre Celestial, para su Esp=EDritu Santo y para su
=C1rbol de vida infinita, sino mucho m=E1s que esto. Realmente, Dios tiene
el poder sobrenatural de su palabra y de su nombre sagrado, para
=ABcambiar la vida de pecado=BB, de cualquier hombre, mujer, ni=F1o o ni=F1a
de la humanidad entera, a que sea como la vida exacta, ni m=E1s ni
menos, como la de su =C1rbol de vida, su Hijo amado, =A1el Mes=EDas!

Y as=ED vivir la vida gloriosa del Se=F1or Jesucristo infinitamente, aun
cuando el pecador o la pecadora haya pecado todos los d=EDas de su vida,
desde el d=EDa que comenz=F3 a conocer lo bueno y lo malo, entonces en ese
d=EDa, ese hombre o esa mujer, ha de comenzar a conocer el amor de Dios,
hacia su nueva vida celestial. Y todo esto lo hace Dios, en la vida de
cualquier hombre, mujer, ni=F1o o ni=F1a de toda la tierra, si tan s=F3lo
cree en su coraz=F3n y as=ED confiesa con sus labios, en una oraci=F3n de
fe, por ejemplo, el nombre sagrado del Se=F1or Jesucristo, para perd=F3n
de sus pecados y para bendici=F3n infinita de su alma viviente.

Porque s=F3lo en el nombre, glorioso y sumamente honrado del Se=F1or
Jesucristo, es donde nuestro Dios ha "puesto su fe", su amor, su
verdad, su justicia, su santidad, su paz, su gloria y su vida: llena
de milagros, maravillas y de prodigios para cada uno de sus hijos e
hijas de las naciones, comenzando con Israel, por ejemplo, como
siempre. Es decir, tambi=E9n, que con tan s=F3lo nosotros creer en
nuestros corazones y confesar con nuestros labios el nombre sagrado e
infinitamente milagroso de nuestro salvador, el Se=F1or Jesucristo,
entonces todos los poderes de los dones del Esp=EDritu Santo "comenzaran
a obrar" en nuestras vidas d=EDa y noche y sin cesar, para derrotar al
enemigo y colmarnos de ricas bendiciones.

Y esto ha de ser, como en el principio de todas las cosas, en el
para=EDso, por ejemplo, y as=ED tambi=E9n en toda la tierra, para limpiarnos
de nuestros pecados y de sus tinieblas y, a la vez, llenarnos de
muchas bendiciones sobrenaturales del para=EDso y de la tierra, como de
las que vemos y de las que no (vemos). Entonces los que creen en el
Se=F1or Jesucristo son nuevos hombres, nuevas mujeres, nuevos ni=F1os y
nuevas ni=F1as, para Dios, para su Esp=EDritu Santo y para sus huestes
celestiales del reino del cielo; todo lo de su coraz=F3n antiguo pasa al
olvido eterno, para dar paso a todo lo nuevo de su coraz=F3n y de su
nuevo esp=EDritu noble.

VESTIRSE EN LA VERDAD Y EN LA JUSTICIA DEL NUEVO HOMBRE

Entonces "renu=E9vense", todos ustedes, en el esp=EDritu de su mente, y
v=EDstanse del nuevo hombre flamante y glorioso, el cual ha sido creado
a semejanza divina de Dios, en justicia y santidad de verdad perfecta
e infinita, de su Esp=EDritu Santo y de su =C1rbol de vida eterna, =A1el
Se=F1or Jesucristo! Porque la verdad es que cada uno de nosotros, =ABes
perfecto en la sangre y en el nombre sagrado de nuestro salvador
celestial=BB, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el para=EDso, eternamente y
para siempre.

(Tengo que volver a decir lo mismo una vez m=E1s, por razones de
"enfatizar" una gran verdad celestial: Esto es de que cada uno de
nosotros es perfecto, en "la sangre" y en "el nombre sagrado" de
nuestro eterno salvador, el Se=F1or Jesucristo, en el cielo, en la
tierra y en el nuevo reino venidero, tambi=E9n, eternamente y para
siempre. Y esta verdad celestial e infinita del SE=D1OR y de su Hijo
amado, el Se=F1or Jesucristo no la cambia nadie en el coraz=F3n de todos
los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, porque "el
Esp=EDritu de Dios lucha" por cada uno de ellos d=EDa y noche y por
siempre, para salvaguardarlos del mal del enemigo eterno, Lucifer.)

Porque todos somos hechura de las manos de Dios, desde el comienzo de
todas las cosas, en el reino de los cielos, para gloria infinita de
Dios. Y si somos hechura de las manos de Dios, entonces somos
perfectos, indiscutiblemente, eternamente para siempre, en la
eternidad venidera del nuevo reino de los cielos. Porque la verdad es
que totalmente imposible que las manos sagradas de Dios hayan creado
algo por error, sino todo lo contrario. Todo lo que Dios crea con sus
manos, fue bueno, santo, puro, perfecto, glorioso, como la misma Ley
de Mois=E9s y de Israel, por ejemplo, fue escrita con el dedo de Dios,
para entreg=E1rsela al hombre, como "la mente del Mes=EDas", sobre la cima
del Sina=ED y en las manos de Mois=E9s, tambi=E9n, para Israel y para las
naciones.

De hecho, esta es una verdad, por la cual nuestro Padre Celestial ha
luchado mucho en contra de cada una de las profundas tinieblas de la
tierra y del m=E1s all=E1, tambi=E9n, desde los primeros d=EDas de la
antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo, sin jam=E1s cansarse de
defendernos, de cada uno de los males del enemigo eterno, Lucifer.
Porque es necesario que cada uno de nosotros conozcamos en nuestros
corazones, de una vez por todas y para siempre, de que "somos
perfectos" para Dios, tan perfectos como los =E1ngeles y tan gloriosos
como el =C1rbol de la vida, porque as=ED est=E1 escrito en "la Ley de la
sangre del Mes=EDas", en el cielo y en la tierra, tambi=E9n.

Adem=E1s, esta es una lucha "en contra del enemigo", no s=F3lo con su
palabra y con su nombre santo, sino con sus propias manos, tambi=E9n,
como un buen guerrero, como un buen luchador, en el frente de batalla,
como quien lucha por una verdad y una justicia infinitamente justa,
para el bien venidero de la nueva eternidad celestial del hombre. Es
decir, que las manos de Dios junto con su Esp=EDritu y los frutos de su
=C1rbol de vida y de salud eterna nos han formado, a cada uno de
nosotros, en nuestros millares, de todas las razas, pueblos, linajes,
tribus y reinos de la tierra, no a que seamos pecadores, comenzando
con Ad=E1n en el para=EDso, sino para =ABperfecci=F3n=BB.

Es m=E1s, desde el d=EDa que nuestro Dios nos crea en sus manos santas, su
coraz=F3n y su alma sagrada han sido muy felices, por la maravilla de su
gran obra celestial e infinita, de sus manos eternas: el hombre y su
humanidad infinita, en el para=EDso, en la tierra y as=ED tambi=E9n para el
nuevo reino de los cielos. Y si esto es as=ED, entonces no debemos, por
nada del mundo, dejarnos de enga=F1ar por las mentiras, las artima=F1as
del coraz=F3n y de los labios de Lucifer y de sus =E1ngeles ca=EDdos, en los
corazones de gente de gran mentira, de gran calumnia y de gran maldad,
en muchos lugares de la tierra, para da=F1ar al hombre, como siempre.

Porque nosotros estamos llamados por Dios mismo: ha creer s=F3lo su
verdad infinita, su justicia por su amor infinito, los cuales se
encuentran exclusivamente en el coraz=F3n, en la sangre y en la vida
gloriosa del =C1rbol de la vida, su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Es
por eso, que es muy importante para el coraz=F3n, para el alma, para el
esp=EDritu y para el cuerpo humano, de todo hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a
de la humanidad entera, el Se=F1or Jesucristo, ya sea en el para=EDso, en
la tierra o en la nueva gran ciudad de Dios: =A1La Jerusal=E9n Santa e
Infinita del cielo!

Porque el enemigo siempre nos va a decir todo lo contrario, a lo que
Dios y sus manos santas han hecho con cada uno de nosotros, en los
cielos, en el para=EDso y, en estos d=EDas, en las manos y vida gloriosa
de su Esp=EDritu Santo y de su Hijo amado, el gran rey Mes=EDas de todos
los tiempos. Y el enemigo de Dios hace todas estas maldades terribles
en contra de nosotros, para atacar y destruir "ese amor infinito entre
Dios y su Hijo amado", el cual es real y verdadero, en los corazones
de los =E1ngeles del cielo y as=ED tambi=E9n en los corazones de todos los
hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera.

Por lo tanto, nosotros tenemos que defendernos, con "las armaduras
celestiales" de Dios y de su Esp=EDritu Santo, las cuales son poderosas
en nuestros corazones y con nuestros labios, cada vez que invocamos el
nombre sagrado de nuestro salvador, =A1el Se=F1or Jesucristo!, para
liberarnos y darnos vida y bendiciones eternas a cada uno de nosotros,
en toda la tierra. Porque si no invocamos el nombre sagrado de nuestro
coraz=F3n, de nuestra alma eterna, de nuestra vida infinita, para
"ayudarnos y defendernos" de nuestros enemigos, como Lucifer y sus
=E1ngeles ca=EDdos, por ejemplo, entonces permanecemos en tinieblas
eternas, como antes que Dios nos rescatase del polvo de la tierra,
para moldearnos en su imagen y conforme a su semejanza eterna. Y =E9ste
es un mal terrible, que un coraz=F3n humano con su esp=EDritu noble de
parte de Dios, no desea jam=E1s para s=ED mismo, ni aun para sus enemigos,
ni mucho menos para sus allegados.

Adem=E1s, nosotros no tenemos ninguna otra ayuda del cielo y de la
tierra, que no sea nuestro mismo Creador de nuestras almas y de
nuestras nuevas vidas celestiales, en su Esp=EDritu Santo y en su Hijo
amado, el Se=F1or Jesucristo; es m=E1s, ni los =E1ngeles nos pueden ayudar,
si Dios no se los permite. Es por eso, que tenemos que confiar en
nuestro Dios y en su palabra santa, cada vez que damos un paso hacia
delante en cualquier lugar de toda la tierra y as=ED tambi=E9n en nuestras
nuevas vidas infinitas, del nuevo reino de los cielos, como en La
Nueva Jerusal=E9n Santa e Infinita del m=E1s all=E1.

Y tenemos que confiar en nuestro Dios y en su Jesucristo, porque hemos
sido llamados por Dios y por sus manos santas, desde las profundas
tinieblas de la tierra, para "creer para todo y en todo" lo que es de
Dios, s=F3lo en el nombre sagrado de su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo! Adem=E1s, si comenzamos a creer en otras cosas, que no sean
de Dios y de su Jesucristo, entonces nuestro coraz=F3n no funcionara
jam=E1s; y si nuestro coraz=F3n no funciona, entonces no podremos ser
felices, ni menos vivir en la tierra, ni en el m=E1s all=E1, como en el
para=EDso o como en el nuevo reino de los cielos, por ejemplo.

En verdad, aun permanecemos en las profundas tinieblas del m=E1s all=E1,
como si estuvi=E9semos muertos, "viviendo" en el polvo de la muerte
eterna, como del bajo mundo de las almas y de los esp=EDritus rebeldes e
infinitamente perdidos, en el infierno, porque jam=E1s "honraron en sus
corazones" a Dios, ni a su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Pero si
confiamos en nuestro Dios, al igual que los antiguos confiaron en =E9l y
en su nombre sagrado, entonces los dardos del enemigo, de sus muchas
mentiras, calumnias y maldades y hasta a veces indescriptibles, "no
nos har=E1n da=F1o", ni menos tocar nuestras vidas, en la tierra, ni en el
para=EDso, en nuestras nuevas vidas infinitas con el SE=D1OR.

Es m=E1s, nada ni nadie nos podr=E1 hacer ning=FAn mal jam=E1s, porque
"seremos" como los =E1ngeles del cielo o como el mismo Se=F1or Jesucristo,
"protegidos" por Dios y por su Esp=EDritu Santo, para siempre y, adem=E1s,
porque son ellos quienes no tienen ning=FAn enemigo en el infierno que
pueda realmente herir sus corazones, para hacerles da=F1o y destruir sus
vidas. En verdad, "seremos invisibles" para el coraz=F3n, los ojos y la
mente (de muchas calumnias y de gran maldad) de Lucifer y de sus
=E1ngeles ca=EDdos, hoy en d=EDa y por siempre en el m=E1s all=E1, como en =
el
para=EDso o como en la nueva gran ciudad celestial e infinita del cielo,
La Jerusal=E9n del gran rey Mes=EDas, =A1el Cristo!

Entonces si hoy mismo, mis estimados hermanos y mis estimadas
hermanas, comienzan a creer en su Dios y en su Jesucristo, como debi=F3
de ser desde el comienzo de todas las cosas con Ad=E1n y Eva en el
para=EDso y as=ED tambi=E9n con cada uno de ustedes, en todos los lugares de
la tierra, entonces ser=E1n transformadas sus vidas, =A1milagrosamente!
Porque nuestro Padre Celestial tiene poder para transformar sus vidas,
"milagrosamente, maravillosamente" y aun hasta con prodigios de los
cielos y de la tierra, para gloria y para honra infinita de su nombre
santo, no solo en la tierra, sino tambi=E9n en el para=EDso, para
siempre.

Como en sus nuevas vidas celestiales, de su nuevo reino venidero, en
el m=E1s all=E1, de la nueva eternidad venidera, para que vivamos por
siempre felices con =C9l, cumpliendo su verdad y su justicia infinita,
"exclusivamente manifestada" a cada uno de nosotros, en nuestros
millares, en todas las naciones de la tierra, en el nombre del Se=F1or
Jesucristo, por ejemplo. Entonces todos ustedes est=E1n llamados, mis
estimados hermanos y mis estimadas hermanas, ha obedecer a su Dios y
Creador de sus vidas, "visti=E9ndose" como los =E1ngeles del cielo, en las
vestiduras y con el coraz=F3n y el esp=EDritu infinitamente noble del
=C1rbol de la vida, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Porque solamente en el Se=F1or Jesucristo: cada hombre, cada mujer, cada
ni=F1o y cada ni=F1a, =ABtiene una vestidura real y de justicia infinita=BB,
para vestir y llevar con =E9l o con ella, en la tierra y as=ED tambi=E9n, en
su nueva vida infinita, del nuevo reino de los cielos, en el m=E1s all=E1.
Para entonces disfrutar infinitamente en su pecho con "un coraz=F3n
perfecto y un esp=EDritu noble", del fruto del =C1rbol de la vida, para
saborear y para gozar con el SE=D1OR y con su Esp=EDritu Santo: la nueva
vida infinita de la nueva eternidad celestial, en la tierra y en el
para=EDso, tambi=E9n, d=EDa y noche y para siempre.

HOY, DIOS HA RECONCILIADO A LOS QUE CREEN EN SU HIJO AMADO

A ustedes tambi=E9n, aunque en otro tiempo estaban apartados y eran
enemigos eternos por tener "la mente ocupada", en las malas obras del
maligno, pues, ahora los ha reconciliado nuestro Dios por los poderes
sobrenaturales, de la misma vida gloriosa y sumamente sagrada, de su
Hijo amado, =A1el Santo de Israel y de las naciones! Porque era s=F3lo en
la vida gloriosa y perfectamente vivida de su Hijo amado, en la tierra
escogida de Israel y bajo la Ley Divina, por la cual Dios mismo los
iba a reconciliar con =C9l, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el para=EDso,
para que sus vidas sean de =C9l y m=E1s no del enemigo, Lucifer, por
ejemplo.

Por lo tanto, todo aquel que cree en el Se=F1or Jesucristo y en su obra
suprema, llevada acabo "al cumplir la Ley de Dios" en Israel y sobre
la cima de la roca eterna, entonces tiene vida en Dios y en su
Esp=EDritu Santo, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el para=EDso, eternamen=
te
y para siempre. Porque cuando Ad=E1n se aparto del fruto de la vida, el
cual Dios mismo se la ofreci=F3 a =C9l, para que le ame y as=ED entonces le
pueda conocer en su coraz=F3n y en su alma, "lo hizo para el bien
eterno", de cada uno de sus descendientes, como hoy en d=EDa contigo y
con cada uno de los tuyos, tambi=E9n.

Es por eso, que es muy bueno que comas y bebas siempre del fruto del
=C1rbol, de la vida de Dios en la tierra, para que luego puedas entrar a
la vida eterna, en el para=EDso y en su nueva ciudad celestial e
infinita del cielo, La Nueva Jerusal=E9n Eterna e Infinita de Dios y de
su gran rey Mes=EDas. Entonces "nadie podr=E1 jam=E1s entrar" a la vida
eterna del nuevo reino de los cielos, si es que aun no ha comido y
bebido del fruto del =C1rbol de Dios, su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo!

As=ED como Ad=E1n y Eva no pudieron permanecer en el para=EDso, porque no
comieron, ni bebieron de su comida y de su bebida eterna, el Se=F1or
Jesucristo, pues as=ED tambi=E9n ha de ser Dios contigo y con los tuyos,
tambi=E9n, si no comes y bebes de su Hijo amado, desde hoy mismo, por
ejemplo, para vivir la eternidad. Adem=E1s, esta comida y bebida es una
comida y bebida santa y exclusivamente para los =E1ngeles del para=EDso,
para que el hombre coma y beba de =E9l, tambi=E9n, en esta vida y en la
venidera, para empezar ya, la nueva vida de Dios y de su =C1rbol de vida
eterna, en el nuevo reino celestial.

De hecho, =E9ste es un reino, en el cual no habr=E1 m=E1s pecado, ni el
dolor por las profundas tinieblas de la tierra, ni del m=E1s all=E1,
tambi=E9n, para seguir "agobiando y perturbando" nuestras vidas, como
Lucifer lo ha venido haciendo as=ED, desde mucho tiempo atr=E1s, con sus
mentiras y maldades de su coraz=F3n oscuro e infinitamente perdido, por
ejemplo. Porque el coraz=F3n de Lucifer lo =FAnico que piensa, desde el
d=EDa de su rebeli=F3n en el cielo con sus =E1ngeles rebeldes, ha sido lo
mismo de siempre, de enfrentarse al Se=F1or Jesucristo y destruir su paz
y su vida santa, llena de bendiciones, para los =E1ngeles fieles y para
los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera.

Y estos son corazones y almas infinitamente fieles a Dios y a su
Jesucristo, porque "aman" la verdad y la justicia de Dios, en su
palabra, en su Ley Eterna, y en su nombre eternamente honrado y
sumamente glorioso, sobre todas las cosas, en el cielo y por toda la
tierra, tambi=E9n, para siempre. Entonces es precisamente por ellos, por
los cuales nuestro Padre Celestial ha enviado a su Hijo amado, el
Se=F1or Jesucristo, al mundo: ha luchar y, tambi=E9n, ha defenderlos sobre
todas las cosas del enemigo y de sus muchas maldades, en todos los
lugares de la tierra, para que luego entren a sus nuevas vidas
angelicales, del nuevo reino celestial.

Adem=E1s, =E9ste es un reino, el cual nuestro Padre Celestial ha preparado
en su coraz=F3n, todas sus cosas y con sus detalles infinitos para los
=E1ngeles y as=ED tambi=E9n para la humanidad entera en su coraz=F3n y en s=
us
pensamientos eternos, desde mucho antes de la fundaci=F3n, del reino de
los cielos y la creaci=F3n de toda la tierra. Por lo tanto, esta
reconciliaci=F3n, la cual nuestro Se=F1or Jesucristo ha tra=EDdo al mundo,
"la compro" con el precio sumamente caro del cielo y de toda la
tierra, tambi=E9n, la cual no la pod=EDa pagar nadie con su oro, con su
plata o con sus riquezas, sino s=F3lo con "la misma sangre sagrada" del
Hijo de Dios, =A1el Se=F1or Jesucristo!

Porque s=F3lo "la sangre bendita" del Se=F1or Jesucristo puede pagar el
precio, del perd=F3n del pecado y el regalo de vida eterna, para todos
los hombres, mujeres, ni=F1os y ni=F1as de la humanidad entera, en el
para=EDso y as=ED tambi=E9n por toda la tierra, eternamente y para siempre.
Es por eso, que nuestro Padre Celestial le ofreci=F3 a Ad=E1n y a Eva a
comer y a beber s=F3lo del fruto de la vida eterna, el Se=F1or Jesucristo,
para que puedan vivir infinitamente, sin jam=E1s tener que pecar con sus
vidas, por enga=F1o del enemigo o por error propio.

Pero esto fue algo que Ad=E1n y Eva jam=E1s entendieron en sus corazones,
ni en sus esp=EDritus humanos y hasta que fue ya demasiado tarde para
ellos y para los suyos, en todos los lugares del para=EDso y as=ED
tambi=E9n, en toda la tierra, de nuestros d=EDas, por ejemplo. Y aunque
Ad=E1n y Eva pecaron y tuvieron que abandonar la tierra santa del
para=EDso, ni aun as=ED, "Dios jam=E1s los dejo solos", en ning=FAn momento=
de
sus vidas, en sus tierras celestiales o en la tierra, de nuestros
d=EDas.

Por lo tanto, nuestro Dios siempre estuvo con ellos, para "ayudarlos a
vencer" el pecado y cada una de sus profundas tinieblas, en sus
corazones y en sus vidas, para que no pequen m=E1s, por medio de la
sangre del cordero del sacrificio rutinario, por ejemplo. Porque
ambos, despu=E9s de haber pecado, tuvieron que ofrecer "un sacrifico de
sangre" de los mejores de los corderos de toda la tierra, por sus
ofensas, por sus pecados y por sus descendientes, tambi=E9n, =ABsobre el
altar del SE=D1OR=BB.

Entonces nuestro Dios siempre tuvo control de sus vidas, en todos los
d=EDas de sus andares por la tierra y hasta aun en los momentos m=E1s
terribles y de gran peligro de sus vidas, tambi=E9n, por ejemplo. Y, hoy
en d=EDa, es igual con nosotros; nuestro Padre Celestial tiene poder
sobre nuestras vidas, para hacer muchas cosas gloriosas y sumamente
santas, por las cuales nos creo en el principio de todas las cosas,
para que "levantemos glorias y honras infinitas", desde nuestros
corazones hacia =C9l y hacia su nombre santo, que est=E1n en los cielos.

Es decir, que nuestro Dios "sigue requiriendo" de cada uno de
nosotros, as=ED como con Ad=E1n y Eva en sus d=EDas en el para=EDso, a que
comamos y bebamos de su fruto del =C1rbol de la vida, ni m=E1s ni menos,
para que de nuestros corazones y de nuestras vidas "suban" al para=EDso:
glorias y honras a su nombre santo. Porque para esto nuestro Padre
Celestial nos ha creado en sus manos santas, de acuerdo al designio de
su coraz=F3n sagrado desde el principio, para que "seamos vasos de
gloria y de honra infinita", para =C9l y para su vida santa, la cual
est=E1 llena de las glorias celestiales e infinitas de sus huestes
angelicales del reino nuevo reino venidero.

Por lo tanto, nosotros tenemos que ser hechos hijos e hijas de =C9l, por
los poderes sobrenaturales de nuestra fe, "centrada" en el esp=EDritu de
la sangre y de la vida gloriosa de su =C1rbol de vida eterna, para que
entonces seamos transformados en seres santos, como sus =E1ngeles o como
su mismo Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Porque nuestro Padre
Celestial requiere de nosotros, que seamos tan santos como sus =E1ngeles
del cielo o tan santos como su Hijo amado, el Se=F1or Jesucristo, para
entonces =E9l poder recibir "verdadera gloria y suprema honra", para su
nueva vida celestial e infinita y para su nombre sagrado y eternamente
glorificado, en el nuevo reino de los cielos.

Y la =FAnica manera, por la cual nosotros vamos a ser esos seres
gloriosos y sumamente honrados para nuestro Dios y para su nombre, a
pesar de que hemos nacido en pecado y en rebeli=F3n en contra de =E9l y de
su Ley Divina en la tierra, va a ser por los poderes sobrenaturales
del Se=F1or Jesucristo "actuando en nosotros". Porque son los poderes
sobrenaturales del nacimiento, de la vida, de la ense=F1anza, de la Ley,
de las sanidades, de milagros, de maravillas, de prodigios de su vida
santa y de su crucifixi=F3n y muerte, sobre los =E1rboles cruzados de Ad=E1n
y Eva, sobre la cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusal=E9n,
=ABlos que nos dan vida=BB.

Adem=E1s, nos seguir=E1n dando vida y sanidad infinita a nuestros
corazones y a nuestras vidas, si tan s=F3lo "creemos en nuestros
corazones" en su nombre sagrado y as=ED le confesamos en oraci=F3n delante
de nuestro Padre Celestial, para perd=F3n de nuestros pecados y para
"salvaci=F3n infinita" de nuestras almas eternas, en la tierra y en el
para=EDso, tambi=E9n, para siempre. Porque han de ser estos mismo poderes
sobrenaturales del m=E1s all=E1 y de la sangre gloriosa del pacto eterno,
los que nos "levantaran hacia el cielo", sea que estemos vivos o
muertos, as=ED como el Se=F1or Jesucristo fue levantado del coraz=F3n de la
tierra, para presentarse "resucitado" a sus disc=EDpulos y luego "muy
santo" a nuestro Dios, en el cielo.

Y cuando llegue ese d=EDa glorioso y sumamente sagrado para nuestro Dios
y para nuestras almas infinitas, entonces "en nuestros mismos cuerpos
de siempre" hemos de ser transformados al cuerpo perfecto y sumamente
santo del Se=F1or Jesucristo, para que en aquel momento nosotros poder
entrar al reino de los cielos y ver a nuestro Creador, por vez
primera. Veremos al SE=D1OR por primera vez para la nueva vida infinita,
aunque ya le hemos visto antes, con nuestros ojos, con nuestros
corazones, con nuestros esp=EDritus y con nuestras almas eternas, en el
d=EDa de nuestra formaci=F3n en el cielo, porque fue =E9l mismo quien nos
rescata de nuestras primeras tinieblas del m=E1s all=E1.

Pero no "le recordamos hoy", f=E1cilmente, porque el esp=EDritu del pecado
y de la rebeli=F3n mentirosa de Ad=E1n, por creer en su coraz=F3n a las
mentiras de Lucifer, de la boca de su esposa Eva y de la serpiente del
Ed=E9n, est=E1 en nosotros, hasta que "Cristo nos rescate con su misma
sangre", y esta vez ser=E1 para siempre. Porque sabemos muy bien en
nuestros corazones, ni aunque no los haya contado nadie, de que en el
d=EDa que veamos al SE=D1OR entonces nuestro mismo coraz=F3n y nuestro
esp=EDritu humano "cambiaran infinitamente", para jam=E1s volver a ser los
mismos de antes, de la vida del pecado y del mundo poco amistoso a
Dios y a su Jesucristo, por ejemplo.

Entonces en el Se=F1or Jesucristo ya no seremos los pecadores y rebeldes
a Dios y a su fruto del =C1rbol de la vida eterna, sino que "seremos
hechos", en un momento de fe y de milagro celestial, en hijos e hijas
de Dios, para su nueva vida celestial del nuevo reino de los cielos,
por inicio propio de Dios mismo. Porque nuestro Se=F1or Jesucristo nos
habr=E1 hecho una copia exacta de =E9l mismo, por inicio, como en el
principio con su imagen y con su semejanza, para que delante de Dios
seamos agradables a su vista, a su coraz=F3n, a su alma sagrada y a su
misma vida sant=EDsima, desde aquel d=EDa en adelante y para miles de
siglos venideros, tambi=E9n.

Al fin, seremos "los seres santos", de los cuales nuestro Padre
Celestial siempre so=F1=F3 en su coraz=F3n y con su mente sagrada formar, en
sus manos y con la vida misma, ni m=E1s ni menos, de su Hijo amado, el
Se=F1or Jesucristo, para su nueva vida celestial e infinita del nuevo
cielo venidero, de La Gran Jerusal=E9n Santa y Perfecta. En realidad,
seremos como en la perfecta imagen y perfecta semejanza de Dios,
porque =ABel Se=F1or Jesucristo habr=E1 transformado nuestras vidas y
nuestros esp=EDritus humanos, con su propia vida y con su propio
esp=EDritu noble=BB, para nunca m=E1s volver a ser pecadores rebeldes a Dios
y a su Ley Bendita, sino obedientes a =C9l y a su palabra viva.

Y como tenemos en cada uno de nosotros, la misma verdad, vida, salud,
paz, gloria, bendici=F3n, justicia, santidad, perfecci=F3n, inteligencia,
poder, sabidur=EDa, deidad, imagen, semejanza, "coraz=F3n y derecho
eterno", de ser llamados hijo e hija de Dios, entonces por fin
comenzaremos a gozar de la vida eterna, por la cual nuestro Dios nos
crea en el principio, en el para=EDso. Al fin, seremos, cada uno de
nosotros, "ese amor, ese servicio, esa vida", por la cual nuestro
Padre Celestial siempre busco en su Hijo amado, en su Esp=EDritu Santo y
en cada uno de sus =E1ngeles del cielo, para empezar la nueva vida
celestial e infinita del nuevo reino sempiterno del m=E1s all=E1.

Y de esto es "la felicidad infinita del coraz=F3n sagrado" no s=F3lo de
Dios, de su Esp=EDritu Santo, de su Hijo amado, de sus =E1ngeles, sino
tambi=E9n de cada hombre, mujer, ni=F1o y ni=F1a de la humanidad entera, hoy
en d=EDa y para siempre, en la nueva vida infinita, con un mismo coraz=F3n
y con un mismo esp=EDritu para todos. Entonces si antes estaban perdidos
en sus corazones y en sus esp=EDritus rebeldes a Dios y a su Jesucristo,
pues, hoy en d=EDa, Dios mismo los ha "reconciliado con =C9l y con su
nombre sagrado", por medio del coraz=F3n y del esp=EDritu noble del gran
rey Mes=EDas de Israel y de las naciones, =A1el Hijo de David!

EL VIEJO HOMBRE SE VA, EL NUEVO SE QUEDA PARA LA ETERNIDAD

Pues entonces no desmayen jam=E1s, por ninguna raz=F3n, ni por el pecado
de nadie, ni menos por el pecado de Ad=E1n y Eva, porque nuestro Dios
"ya nos limpio" con la sangre pura y sagrada del pacto eterno; m=E1s
bien, aunque se va esfumando nuestro hombre exterior, el interior, sin
embargo, se va "desarrollando" d=EDa y noche en Jesucristo. Porque cada
uno de nosotros va hacia delante, hacia la "transformaci=F3n perfecta"
de la imagen y de la perfecta semejanza de nuestro Se=F1or Jesucristo,
por medio de los poderes sobrenaturales de la sangre viviente del
pacto eterno, para alcanzar no s=F3lo la vida eterna, sino tambi=E9n cada
gloria y honra infinita para nuestro Dios que est=E1 en los cielos.

Ya que, nosotros hemos sido "extra=EDdos" del polvo de la tierra con las
manos sagradas no de =E1ngeles sino del mismo Creador del cielo y de la
tierra, para darnos vida en abundancia, para entonces alcanzar glorias
y santidades jam=E1s alcanzadas por los =E1ngeles de los cielos, desde los
d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros d=EDas, por ejemplo. Porque en el
reino de los cielos y as=ED tambi=E9n en todos los lugares de la tierra y
de su inmensa creaci=F3n: Dios tiene glorias y honras perfectas de
santidades celestiales e infinitas, que aun los =E1ngeles no conocen,
pero nuestro Dios si las conoce, por que =E9l es omnisciente,
omnipotente y omnipresente; es decir, que =E9l lo sabe todo. Pues: =A1S=F3lo
=C9l es Dios, desde la eternidad y hasta la eternidad, para todos!

Y estas nuevas glorias, de gran honra y de perfecta santidad para
nuestro Padre Celestial, "alcanzaremos" cada uno de nosotros, si tan
s=F3lo le somos fieles a su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo! Porque
s=F3lo en "el esp=EDritu", de la sangre y de la vida gloriosa y sumamente
honrada del gran rey Mes=EDas, es que est=E1n todos los poderes de
bendici=F3n y de salvaci=F3n infinita, para que cada uno de nosotros
"alcance", en nuestros corazones y con nuestros esp=EDritus humanos,
esas glorias celestiales, de su nombre santo y de su vida gloriosa,
tambi=E9n.

Y esto ha de ser as=ED, d=EDa a d=EDa y para siempre, no s=F3lo en la tierra
sino tambi=E9n en nuestras nuevas vidas infinitas del nuevo reino de los
cielos, por ejemplo: siempre y cuando, "le seamos fieles a =C9l y a su
nombre santo", en nuestros corazones, por medio de su Hijo amado, =A1el
Se=F1or Jesucristo! Pues entonces, "estamos llamados por Dios mismo",
por inicio paradis=EDaco, ha comenzar a servirle a =C9l, en el esp=EDritu y
en la verdad infinita de su Ley Viviente, la cual fue escrita,
cumplida, honrada y exaltada hasta lo sumo, desde el coraz=F3n de la
tierra y hasta lo m=E1s alto de los cielos de los cielos, en el m=E1s
all=E1.

Porque era necesario que la Ley Divina "saliese" del coraz=F3n del mundo
y de sus profundas tinieblas, por los poderes sobrenaturales de la
vida misma del Se=F1or Jesucristo, en el d=EDa de su "resurrecci=F3n", para
entrar a la tierra en los corazones de la humanidad entera, y as=ED
levantarse hacia el cielo con ella, para empezar la nueva vida
infinita. Porque de otra manera, sin que la Ley de Dios y de Israel
"se levante de las profundas tinieblas de la tierra", para regresar al
hombre: cumplida, honrada y sumamente exaltada, en la vida del gran
rey Mes=EDas, entonces el comienzo de una vida nueva para un nuevo reino
celestial "era totalmente imposible".

Ni mucho menos podr=EDamos entreg=E1rsela a nuestro Dios, a su Esp=EDritu
Santo y a sus huestes celestiales, "escrita en nuestros corazones",
por la sangre del pacto eterno del Se=F1or Jesucristo, eternamente para
siempre, tambi=E9n. Pero gracias al Se=F1or Jesucristo que no s=F3lo
descendi=F3 del cielo, por el poder del Esp=EDritu Santo, para entrar en
el vientre virgen de las profundas tinieblas, de la hija de David, en
Israel, para "nacer" como un ser santo, como =E9l s=F3lo lo puede ser, en
la tierra y en el cielo, sino que hizo mucho m=E1s que esto.

Nuestro Se=F1or Jesucristo, en el d=EDa de su crucifixi=F3n y muerte, sobre
los =E1rboles cruzados de Ad=E1n y Eva, y despu=E9s de haber derramado su
misma vida y su sangre santa e infinita por Israel, entonces "entro en
el vientre virgen" de las profundas tinieblas de la tierra, como para
volver a nacer, como Ad=E1n, pero m=E1s santo que =E9l. Entr=F3 en el vient=
re
virgen de la tierra, como en el vientre de su madre biol=F3gica, Mar=EDa,
para que =ABen el Tercer D=EDa levantarse =E9l mismo gloriosamente con las
tablas de la Ley=BB, infinitamente honradas y cumplidas, para gloria de
Dios y de su humanidad infinita, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el
nuevo reino celestial y para siempre.

Es por eso, que nuestro coraz=F3n les debe mucho a Dios y a su Hijo
amado, el Se=F1or Jesucristo, porque "han hecho tantas cosas muy buenas"
para cada uno de nosotros, en la tierra y as=ED tambi=E9n en el para=EDso y
en el nuevo reino de los cielos. Y estas son cosas que ninguno de
nosotros jam=E1s pudo haber hecho con nuestras vidas y almas pecadoras,
en la tierra y en el para=EDso, a la Ley de Dios y de Mois=E9s, por
ejemplo, para alcanzar una nueva vida infinita, sumamente rica en
bendiciones del nuevo cielo venidero, para =E1ngeles gloriosos y para la
humanidad entera, tambi=E9n, por ejemplo.

Entonces ha sido nuestro Se=F1or Jesucristo que no s=F3lo nos "ha
entregado la vida eterna", la cual Ad=E1n y Eva perdieron en el para=EDso,
cuando creyeron en sus corazones y comieron con sus bocas del fruto
prohibido del =E1rbol de la ciencia, del bien y del mal, sino que
tambi=E9n nos "ha dado de todo su ser santo". Nos ha dado de todo su ser
santo, sin escatimar nada de nada de =E9l y de su vida infinitamente
gloriosa, desde los primeros d=EDas de la antig=FCedad y hasta nuestros
d=EDas, por ejemplo, como su coraz=F3n con su esp=EDritu noble y sangre
redentora, para alcanzar el perd=F3n, el fin de nuestra muerte y la
ganancia de la vida eterna.

Y esto es que nuestro salvador celestial nos "ha dado de su
perfecci=F3n", de su santidad, de su amor, de su verdad, de su justicia,
de su pureza, de su gloria, de sus poderes, de su sabidur=EDa, de sus
buenas y ricas oraciones hacia nuestro Dios, adem=E1s, de su carne, de
su sangre, de su alma y esp=EDritu sant=EDsimo, tambi=E9n. Porque "nuestro
redentor sabe muy bien" que no viviremos nunca jam=E1s en la tierra, ni
menos en el para=EDso o en el nuevo reino de los cielos, si no somos: de
su carne, de su coraz=F3n, de su esp=EDritu noble, de su sangre, de su
alma sant=EDsima y, por ende, de sus buenas y ricas oraciones hacia
Dios, tambi=E9n.

Entonces "no desmayen" mis estimados hermanos, porque si nuestro
hombre interior se va "desapareciendo" por el poder del pecado y de
sus tinieblas, no obstante, nuestro nuevo hombre interior se va
"engrandeciendo" d=EDa y noche y sin cesar, si tan s=F3lo le somos "fieles
a Dios", por el amor y el nombre glorioso de su Hijo amado, =A1el Se=F1or
Jesucristo! Eso es lo que Dios pide de ti, mi estimado hermano y mi
estimada hermana: un coraz=F3n nuevo y un esp=EDritu noble en tu pecho
para =E9l y para su nueva vida infinita en ti y en los tuyos, tambi=E9n,
hoy en d=EDa y por siempre en el cielo. Y no como el coraz=F3n de carne
que posees, hoy en d=EDa, en tu pecho: duro y rebelde al Mes=EDas del
para=EDso y de todos los tiempos, pues entonces, sin m=E1s decir: te debes
a ti mismo, para honra a Dios: un coraz=F3n bueno y un esp=EDritu noble,
como el de su Hijo, el Hijo de David, =A1el Cristo Celestial!

El amor (Esp=EDritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo
es contigo.


=A1Cultura y paz para todos, hoy y siempre!


D=EDgale al Se=F1or, nuestro Padre Celestial, de todo coraz=F3n, en el
nombre del Se=F1or Jesucristo: Nuestras almas te aman, Se=F1or. Nuestras
almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
cielo, tambi=E9n, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo
amado, el Se=F1or Jesucristo.

LOS =CDDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es por eso que los =EDdolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
verdad de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para
que la omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la
voluntad perfecta del Padre Celestial y de su Esp=EDritu Eterno. Pero
todo esto tiene un fin en tu vida, en =E9sta misma hora crucial de tu
vida. Has de pensar quiz=E1 que el fin de todos los males de los =EDdolos
termine, cuando llegues al fin de tus d=EDas. Pero esto no es verdad.
Los =EDdolos con sus esp=EDritus inmundos te seguir=E1n atormentando d=EDa y
noche entre las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber
desobedecido a la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos
estos males est=E1 aqu=ED contigo, en el d=EDa de hoy. Y =E9ste es el Se=F1=
or
Jesucristo. Cree en =C9l, en esp=EDritu y en verdad. Usando siempre tu fe
en =C9l, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos de la
presencia terrible de los =EDdolos y de sus huestes de esp=EDritus
infernales en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos tambi=E9n,
en la eternidad del reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley
santa es de d=EDa en d=EDa honrada y exaltada en gran manera, por todas
las huestes de sus santos =E1ngeles. Y t=FA con los tuyos, mi estimado
hermano, mi estimada hermana, has sido creado para honrar y exaltar
cada letra, cada palabra, cada oraci=F3n, cada tilde, cada categor=EDa de
bendici=F3n terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada
se=F1or=EDo, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y
celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra,
del d=EDa de hoy y de la tierra santa del m=E1s all=E1, tambi=E9n, en el re=
ino
de Dios y de su Hijo amado, =A1el Se=F1or Jesucristo!, =A1El Todopoderoso de
Israel y de las naciones!

S=D3LO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la =FAnica ley santa de Dios y del Se=F1or Jesucristo en tu
coraz=F3n, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo as=ED, desde
los d=EDas de la antig=FCedad, desde los lugares muy altos y santos del
reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: "No tendr=E1s otros dioses delante de m=ED".

SEGUNO MANDAMIENTO: "No te har=E1s imagen, ni ninguna semejanza de lo
que est=E9 arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinar=E1s ante ellas ni les rendir=E1s
culto, porque yo soy Jehov=E1 tu Dios, un Dios celoso que castigo la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
cuarta generaci=F3n de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos".

TERCER MANDAMIENTO: "No tomar=E1s en vano el nombre de Jehov=E1 tu Dios,
porque =C9l no dar=E1 por inocente al que tome su nombre en vano".

CUARTO MANDAMIENTO: "Acu=E9rdate del d=EDa del s=E1bado para santificarlo.
Seis d=EDas trabajar=E1s y har=E1s toda tu obra, pero el s=E9ptimo d=EDa se=
r=E1
s=E1bado para Jehov=E1 tu Dios. No har=E1s en ese d=EDa obra alguna, ni t=
=FA, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
forastero que est=E1 dentro de tus puertas. Porque en seis d=EDas Jehov=E1
hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
repos=F3 en el s=E9ptimo d=EDa. Por eso Jehov=E1 bendijo el d=EDa del s=E1b=
ado y
lo santific=F3".

QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus d=EDas
se prolonguen sobre la tierra que Jehov=E1 tu Dios te da".

.TO MANDAMIENTO: "No cometer=E1s homicidio".

SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometer=E1s adulterio".

OCTAVO MANDAMIENTO: "No robar=E1s".

NOVENO MANDAMIENTO: "No dar=E1s falso testimonio en contra de tu
pr=F3jimo".

DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciar=E1s la casa de tu pr=F3jimo; no
codiciar=E1s la mujer de tu pr=F3jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu pr=F3jimo".

Entr=E9gale tu atenci=F3n al Esp=EDritu de Dios y d=E9shazte de todos estos
males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
tambi=E9n. Hazlo as=ED y sin mas demora alguna, por amor a la Ley santa de
Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
desean ser libres de sus =EDdolos y de sus im=E1genes de talla, aunque t=FA
no lo veas as=ED, en =E9sta hora crucial para tu vida y la vida de los
tuyos, tambi=E9n. Y t=FA tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los d=EDas
de la antig=FCedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el d=EDa de hoy.
Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
s=F3lo =C9l desea ver vida y vida en abundancia, en cada naci=F3n y en cada
una de sus muchas familias, por toda la tierra.

Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Se=F1or
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
juntos la siguiente oraci=F3n de Jesucristo delante de la presencia
santa del Padre Celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
almas:

ORACI=D3N DEL PERD=D3N

Padre nuestro que est=E1s en los cielos: santificada sea la memoria de
tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo as=ED tambi=E9n en la
tierra. El pan nuestro de cada d=EDa, d=E1noslo hoy. Perd=F3nanos nuestras
deudas, como tambi=E9n nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentaci=F3n, mas l=EDbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
poder y la gloria por todos los siglos. Am=E9n.

Porque si perdon=E1is a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
tambi=E9n os perdonar=E1 a vosotros. Pero si no perdon=E1is a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonar=E1 vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Se=F1or Jes=FAs dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR M=CD".
Juan 14:

NADIE M=C1S TE PUEDE SALVAR.

=A1CONF=CDA EN JES=DAS HOY!

MA=D1ANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MA=D1ANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL D=CDA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de =E9ste MUNDO y
su MUERTE.

Disp=F3nte a dejar el pecado (arrepi=E9ntete):

Cree que Jesucristo muri=F3 por ti, fue sepultado y resucito al tercer
d=EDa por el Poder Sagrado del Esp=EDritu Santo y deja que entr=E9 en tu
vida y sea tu =DANICO SALVADOR Y SE=D1OR EN TU VIDA.

QUIZ=C1 TE PREGUNTES HOY: =BFQUE ORAR? O =BFC=D3MO ORAR? O =BFQU=C9 DECIRLE=
AL
SE=D1OR SANTO EN ORACI=D3N? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios m=EDo, soy un
pecador y necesito tu perd=F3n. Creo que Jesucristo ha derramado su
SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
pecado. Invito a Cristo a venir a mi coraz=F3n y a mi vida, como mi
SALVADOR.

=BFAceptaste a Jes=FAs, como tu Salvador? =BFS=ED _____? O =BFNo _____?

=BFFecha? =BFS=ED ____? O =BFNo _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una
nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada d=EDa para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
orando todos los d=EDas en el nombre de JES=DAS. Baut=EDzate en AGUA y en El
ESP=CDRITU SANTO DE DIOS, adora, re=FAnete y sirve con otros cristianos en
un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
autoridad. Habla de Cristo a los dem=E1s.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
cristianos que los hermanos Pentecost=E9s o pastores del evangelio de
Jes=FAs te recomienden leer y te ayuden a entender m=E1s de Jes=FAs y de su
palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos est=E1n disponibles en
gran cantidad en diferentes temas, en tu librer=EDa cristiana inmediata
a tu barrio, entonces visita a las librer=EDas cristianas con
frecuencia, para ver que clase de libros est=E1n a tu disposici=F3n, para
que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer m=ED libro que he escrito para ti, para que
te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y as=ED
comiences a crecer en =C9l, desde el d=EDa de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
Jerusal=E9n d=EDa a d=EDa y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque =E9sta=
es
la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
tierra: todas nuestras bendiciones y salvaci=F3n eterna de nuestras
almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Esp=EDritu Eterno: "Vivan
tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
tranquilidad en tus palacios, Jerusal=E9n". Por causa de mis hermanos y
de mis amigos, dir=E9 yo: "Haya paz en ti, siempre Jerusal=E9n". Por causa
de la casa de Jehov=E1 nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
implorar=E9 por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Esp=EDritu de
Dios a toda la humanidad, dici=E9ndole y asegur=E1ndole: - Qu=E9 todo lo que
respira, alabe el nombre de Jehov=E1 de los Ej=E9rcitos, =A1el Todopoderoso!
Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
todo coraz=F3n, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
como siempre, por la eternidad.



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